27 de septiembre de 2010

Cooperar y aprender... de un pájaro las dos alas

Ahora que puedo ver mi libro quiero anunciar su nacimiento. Muchos autores usan la metáfora del hijo para describir la emoción que lleva terminar un trabajo de este tipo y, sin duda, lo es. No obstante, con este libro siento también que devuelvo a muchos -en blanco y negro- sus voces, sus miradas, sus gestos y sus silencios que me han acercado la idea que cooperar y aprender es educar dos veces. Por eso me emociono. Este libro busca articular en sus páginas ideas que comprometen a muchos, no es el despliegue de un espíritu solitario.

Y aquí está la materia. Se llama “Cooperación como condición social de aprendizaje”, la edita la Universidad Oberta de Catalunya y forma parte de la colección Educación y Sociedad Red que dirige Albert Sangrà, a quien agradezco su confianza y el Prólogo. 

Se presenta de esta forma:
¿Es posible que los estudiantes puedan aprender todos y no fracasar juntos? ¿Puede la escuela recuperar su condición social ampliando la forma básica de relación profesor-estudiante(s)? ¿Qué añade la presencia del “otro” en la formación de todos? ¿Por qué la cooperación ocupa un lugar accesorio, y hasta a veces perturbador, en la práctica educativa? ¿Es la heterogeneidad y la ética de cooperación valores que pueden convivir en el aula? ¿Puede la pedagogía de la cooperación añadir valor educativo a la interconexión en la Sociedad Red? Estas preguntas son el hilo conductor de la reflexión pedagógica en este libro. En su intento por esclarecerlas, el autor examina la cooperación –esa vieja desconocida en la educación-, desde la explicación sociocultural del proceso de aprendizaje, a través de la caracterización de la cooperación como acción pedagógica, recuperando la investigación educativa para reconocer sus ventajas e inconvenientes y, al final, ofreciendo formas básicas de orientación docente de la cooperación entre estudiantes. Todo lleva al autor a estar más convencido que aprender y cooperar es educar dos veces.
Se organiza así:

Capítulo I. El aprendizaje como propiedad de la interacción social
1. La base sociocultural del aprendizaje cooperativo 
1.1. Los procesos psicológicos superiores 
1.2. La mediación social y cultural 
2. La Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) como unidad de interacción social
3. El desarrollo de la ZDP entre iguales 
4. Cooperación entre iguales y aprendizaje cooperativo
Capítulo II. La pedagogía de la cooperación
1. La cooperación como forma de acción pedagógica
2. Competitividad, individualidad y cooperación en el aprendizaje
3. Caracterización de la interacción cooperativa
3.1. ¿Cooperación o colaboración?
3.2. Delimitación del concepto de aprendizaje cooperativo 
4. Equipos de aprendizaje cooperativo: unidad de intersubjetividad
Capítulo III. El potencial educativo de la interacción cooperativa
1. A nivel de rendimiento académico
2. A nivel interpersonal
3. A nivel intrapersonal
4. Dificultades y limitaciones de la interacción cooperativa
5. El rol docente en el proceso de interacción cooperativa
Capítulo IV. Métodos de aprendizaje cooperativo
1. Consideraciones para la estructuración de equipos
2. Aprendiendo juntos
3. Rompecabezas
4. Equipos de estudiantes
5. Equipos de investigación
En su páginas se busca -ayudado de la psicología, la pedagogía, la investigación y la didáctica-, lo que Mario Benedetti nos decía: "con tu puedo y con mi quiero, vamos juntos compañero".

21 de septiembre de 2010

Neutralidad en la Red

El tema ya lleva tiempo y está servido al debate. En esta ocasión  invito a ver el trabajo de Simón Hergueta que  ha preparado este video donde expone la tensión que existe entre la nuatralidad-control de Internet. Es un tema sustancial para poder hablar de Internet como bien social y cultural. ¿Quién quiere acabar con la neutralidad en la Red? Existe hoy en día la tentación de que las operadoras puedan privilegiar la velocidad de acceso a unos sitios en detrimento de otros... ¿internatutas de primera y segunda? esperemos no llegar a esto.

12 de septiembre de 2010

La Universidad 2.0 no es solo herramientas

Martin Carnoy, en un trabajo de 2002, lanzaba esta pregunta: “Con toda esta tecnología informática ya bien implantada en los sistemas escolares y en las universidades, ¿es que no tendríamos que observar algunos cambios sustanciales en el modo de gestionar la educación, de organizar el trabajo dentro del mismo sector educativo, y en la manera de aprender de los propios jóvenes?”  Con esta interrogante Carnoy abría la reflexión sobre cómo la educación, a diferencia del sector empresarial privado, estaba descolgada de los cambios que la tecnología le ponía en sus manos.

La pregunta es inquietante y la recupero por dos motivos. Porque acabo de llegar -lleno de interrogantes- del Encuentro University 2.0 organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, y porque acabo de encontrar una nota periodística que afirma que el sector empresarial más potente de España, las que conforman el IBEX 35, hacen muy poco por explotar el potencial 2.0 de la redes sociales. Y me pregunto ¿en qué consiste esta condición “dospuntocero” de la universidad –o de las empresas?

Creo que lo “dospuntocero” no es un barniz tecnológico que se añada a la dinámica universitaria para ser tal, es un estadio social y cultural que nos debe ayudar a tomar ventaja de conceptos para replantear la función de la universidad. Estos conceptos –añejos pero menguados- en la universidad “unopuntocero” son: conversar, colaborar y contribuir (véase la presentación de Tíscar Lara, Internet se escribe con C). Como tal, la universidad 2.0 no es únicamente un asunto de herramientas (ya tomarán el relevo la 3.0, 4.0, etc., y no me imagino el cambio únicamente por la introducción de la herramienta en el campus universitario), tampoco se trata de un imperativo de Bolonia, ni la justificación de un proyecto I+D o el intento de profesores y estudiantes que buscan la innovación, aunque éstos ya sean los “frikis de la clase”; se trata de procesos y funciones que la universidad debe replantearse como agente dinamizador de la Sociedad Red.

Más que sentenciar el cambio universitario como “dospuntocero”, hay que ir más allá de la nomenclatura y distinguir, lejos de la autocomplacencia de la tecnofilia o el escándalo de la tecnofobia, ¿qué procesos y funciones se plantea hoy la universidad para hacer algo nuevo con un adjetivo numérico diferente? En el Encuentro University 2.0 en Santander, se abrió el debate, unos más y otros menos, respondieron a esta interrogante, pero lo que no se puede negar es que la universidad española, por lo menos a diferencia de la grandes empresas españolas, ha tomado el tema como parte de su agenda.

Para abrir el debate les invito a ver las presentaciones de los tres expositores principales en Santander: Alejandro Piscitelli, Steve HargadonBrian Kelly. Pero, como señala el incansable y disruptivo Alejandro Piscetelli en una nota, “España ha avanzado bastante en intentos de llevar el 2.0 a las universidades, y si bien los resultados son dispares y tengo muchas dudas acerca de las estrategias, al punto tal de que alguien llegó a plantear un mundo AM-DM (antes de Moodle y después de Moodle), mientras curiosamente la mayoría de los practicante todavía estan apegados a Moodle…”. Por eso otra pregunta: con todas las universidades “dospuntocero” que vamos implantando en España ¿no tendríamos que ver cambios más sustantivos en esta sociedad en crisis? Qué añade la Universidad a la herramienta es la pregunta de fondo.

Imagen: Escher.