21 de diciembre de 2009

¿Quién se ha llevado mi tweet?


Twitter se está convirtiendo en una manera útil y ágil de comunicación, pero es más. No sólo es importante por el gran volumen de personas adictas a esta brevedad, lo es por su impacto social.

Este servicio no sólo es necesario para orquestar campañas de marketing convocar movilizaciones masivas, también es el objeto de asaltos de 'ciberejércitos, la palabra más utilizada en medios de comunicación de habla inglesa (internet incluido) en 2009 y el recurso educativo más valorado por 278 especialistas a nivel mundial: Nº 1 en 2009, Nº 11 en 2008 y Nº 43 en 2007, según el Centre for Learning & Performance Technologies.

La “filosofía” Twitter, donde menos es más –y si es en 140 caracteres, también-, tiene sus seguidores… y hasta corresponsales de noticias y médicos Twitter. Pero ¿qué tiene este bicho que lo hace educativamente importante?

Usar Twitter es ser breve, no tiene imágenes, carece de miles de funciones, los nativos digitales no se lo piensan dos veces a la hora de comunicar su brevedad a través del móvil. Pero lanzar un tweets es también abrirse a miles de opciones de redistribución y a circuitos de información inverosímiles (una pequeña aproximación en la imagen).

Según Francesc Balagué existen razones para usar educativamente Twitter:
  • Permite realizar una sesión docente sin necesidad de contacto personal.
  • La limitación de los 140 caracteres facilita un dinamismo diabólico.
  • Permite aportar documentación electrónica o enlaces al instante.
  • Facilita que el profesor se pueda dirigir a todos los estudiantes en general y a un estudiante en particular.
  • Estimula la participación. Más preguntas, más actividad y más interacción.
  • La comunicación individual puede ser pública o privada.
  • Permite el mantenimiento de varias conversaciones de forma simultánea.
  • Facilita la ruptura del binomio profesor - estudiante.
  • La sesión está registrada. Un estudiante puede seguir el rastro de la conversación horas más tarde o días después.
  • Permite intercalar cuestiones docentes con comentarios más banales. La sesión gana en agilidad y pierde en solemnidad. 
Sólo los inmigrantes digitales como nosotros nos planteamos que con Twitter no podemos argumentar o describir algo, pero los nativos encuentran en sus 140 caracteres espacio suficiente para decir lo bien o mal que lo han pasado o comunicar sus preferencias y discrepancias con la red de amigos/conocidos. 

Ya algunas escuelas la usan sin complejos ¿por qué no?