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14 de julio de 2010

Mapeando multitudes enredadas

¿Cómo pasar de las multitudes a los equipos de trabajo / aprendizaje en los servicios de redes sociales? Bueno, el primer paso es caracterizar el tipo de multitudes que se mueven en la red… luego conocer el tipo y calidad de relaciones, esto último más complejo.

Atendiendo lo primero, me he permitido retomar los conceptos identificados por Nicholas Carr en “tipología de la multitudes” y elaborar este gráfico que puede servir como ayuda para visualizarlos. Carr sugiere las siguientes:
  • Muchedumbres que generan datos para la minería  (data mine crowd)
  • Multitudes enredadas  (networking crowd)
  • Muchedumbres dedicadas a producción social (social production crowd)
  • Multitudes transaccionales (transactional crowd)
  • Multitudes representativas (averaging crowd)
Como no toda conexión a la red es interacción y como tampoco toda forma de interacción social en las redes es valiosa para aprender -puedes estar interactuando y peleando en vez de cooperar-, conocer la calidad de la interacción social que se entreteje cuando se aprende con tecnología es importante para delinear acciones formativas. Esto pasa por conocer estas tipologías que pueden ayudar.

10 de agosto de 2009

Un viaje al centro de la red social

De la misma forma que un explorador de finales del Siglo XIX narraba sus audaces y reveladores viajes a, por ejemplo, alguna de las comunidades nativas de Papúa Nueva Guinea, los nuevos etnógrafos de las comunidades sociales en red presentan sus proyectos de investigación, sus procedimientos y sus alcances con la misma ilusión y asombro que aquellos; la mística sigue, el objeto social se ha ampliado a Internet.

Alejandro Piscitelli anda en ello y hace muy poco ha presentado, bajo el título de “Análisis de las redes sociales y el proyecto Facebook”, una parte de sus hallazgos y apreciaciones sobre este país llamado, sin más, Facebook.


La presentación se realizó hace un poco más de un mes, el 3 y 4 de julio en La Cartuja -Sevilla, en el marco del encuentro denominado “Las Redes Sociales en la Práctica”, organizado por el proyecto Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales (PCD) de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

Hasta allí fueron, estos descendientes de Bronisław Malinowski pero con vocación digital, para narrar a otros muchos de lo que viene ocurriendo en las entrañas de las redes sociales, tanto en el mundo de la empresa (Genís Roca) en la política (Antonio Gutierrez Rubí), en la ciencia (Isidro Maya) y, cómo no, de la educación (Alejandro Piscitelli). Lo bueno es que queda registro en video de aquello (conferencia y debate) y tanto la crónica están disponibles en la web, ¿donde más?

Esta forma de explorar la red –la etnografía virtual- será la constante en muchas más líneas de investigación que, más para bien que para mal, tendrán que abrirse al paradigma cualitativo de ciencia. Sólo así se podrá explotar los datos y entender mejor el mundo de significados que dinamiza estas redes sociales.

24 de julio de 2009

Las redes sociales desde al Análisis de Redes Sociales

Enredado en las redes sociales, encontré magia. Según se afirma, Kevin Kelly “valoraba las dimensiones de la Red en cifras de este modo: 55 billones (millones de millones) de enlaces entre páginas; 100.000 millones de clics por día; 8 terabytes de tráfico por segundo (media biblioteca del Congreso de los EEUU, 17 millones de libros, pasando por la Red cada segundo); 1.000 millones de chips de PC conectados por Internet; 2 millones de correos electrónicos por segundo y 1 millón de mensajes instantáneos por segundo”. Todo esto –y más- es la gran maquinaria cognitiva que es hoy Internet, ya que en este no-lugar se ha potenciado de forma exponencial y en un tiempo muy breve tanto la interacción, relación entre personas a través de la máquina, y la conectividad, aquella relación persona máquina.

Esto es, conectividad e interacción no son lo mismo. Sobre la capacidad de conexión entre máquinas se sustenta la interacción en las redes sociales en Internet y es por ello que, sustancialmente, la actual dimensión de Internet pasa por estimar su capacidad para generar interacción social. Estar en la Red significa ser parte de una red de personas.

Por ello, es necesario profundizar en cómo se manifiesta esta dimensión social en nuestras acciones en y a través de las redes sociales, tipo Web 2.0. Esto no por el afán del conocimiento por el conocimiento –que ya lo justificaría-, sino porque acercarnos a estas nuevas redes sociales amplia la imagen de nosotros mismos y de nuestras relaciones, aquella con la que nos construimos y a la que nos debemos –nada menos- y que hoy extendemos de manera virtual, pero intensa.

Guiado por esta necesidad me vengo topando hace tiempo ya con el Análisis de Redes Sociales (ARS) –Social Network Analysis- que es una herramienta de investigación que puede ayudarnos a comprender no sólo la conectividad, sino la interacción en Internet, y así avanzar un poco más al mundo de los significados que tejemos en estas redes sociales.

En este sentido llamo la atención sobre el Vol. 16, Nº 2 de REDES - Revista hispana para el Análisis de Redes Sociales. Esta última edición monográfica,”Las relaciones: la sustancia de las redes sociales” coordinado por Claire Bidart, Michel Grossetti & Johanne Charbonneau, puede ser de espacial interés para quienes buscamos entender y caracterizar educativamente las relaciones en general y las relaciones mediadas tecnológicamente en particular. Analizar la interacción en y a través de la Web 2.0 desde la perspectiva del ARS añade una mirada diferente al tema que ya no es nueva... es otra forma de visualización y aprehensión de la dinámica de las redes.

En este monográfico los trabajos buscan hacer aportaciones sobre las relaciones, unidad base sobre la que se sostienen las redes sociales. A juicio de los coordinadores de este número, en estos estudios de ARS “a veces se realiza una caracterización mínima de las relaciones, pero sin considerar el contenido, el “motor”, ni la dinámica. Sin embargo estas cualidades de los lazos pueden ser determinantes… (Por ello) La dinámica de las redes sociales puede difícilmente ser comprendida sin tener en cuenta las historias de las relaciones: ¿cómo nacen? ¿cómo cobran autonomía de los contextos iniciales? ¿cómo se combinan o no unas con otras? ¿cómo se vuelven especializadas o polivalentes? ¿cómo desaparecen?”.



¿Qué puede esperar la educación y el e-learnig de esta forma de investigar la interacción? Por ejemplo, en un trabajo de Domínguez, que va por esta línea, se puede visualizar el panorama del siguiente modo: “Determinados comportamientos con escaso potencial formativo en situaciones off-line, demuestran ser decisivos para articular gran parte del conocimiento generado en un foro virtual. En nuestras observaciones hemos visto con frecuencia mensajes con un contenido irrelevante desde el punto de vista pedagógico que, sin embargo, adquirieren una importancia central dentro del foro, agrupando comunicaciones y generando debate y reflexión en torno a ellos (…). La explicación a esas desviaciones en las contingencias y reciprocidades comunicativas en el ciberespacio (…) no es resuelta adecuadamente en las [actuales] investigaciones de corte etnográfico, lo que lleva a buscar otros enfoques complementarios que permitan enriquecer el estudio pedagógico de las comunidades virtuales. El análisis de redes sociales (ARS) está en condiciones de rellenar esa clase de lagunas. Fuera de los razonamientos positivistas, los métodos estructurales y de ARS permiten explicar en términos relacionales el peso de un mensaje dentro de la red de comunicación establecida en un foro virtual”. Pues eso, el ARS otorga una nueva ruta para entender la interacción.