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30 de abril de 2012

Cultura educativa y aprendizaje abierto


¿Cómo representar el aprendizaje en un contexto virtual? Esta pregunta, como otras, forma parte de la teoría pedagógica y la práctica educativa con tecnología. No se trata de un interrogante baladí, sino sustancial, aunque no necesariamente prescriptivo del tipo “hacer X para conseguir Y”, de orden didáctico. Es sustancial porque comprender el aprendizaje y el aprendizaje en contextos de virtualidad brinda un marco de aprehensión que imbrica todos los elementos del proceso. Esto es, lo que pensamos sobre el aprendizaje es valioso porque –como recalca Wernger (2001, 26)- “influye en nuestra manera de reconocerlo y en lo que hacemos cuando decidimos que debemos hacer algo al respecto como individuos, como comunidades y como organizaciones”. La noción –consciente o no- sobre cómo aprender mediados tecnológicamente marca el derrotero de la formación virtual. 

Por ejemplo, en “Sociedad del Aprendizaje” publicación de CISCO y dirigida por John Chambers se plantea una serie de ideas en torno al papel del aprendizaje en una cultura de aprendizaje permanente.  De forma más concreta, y también estimulante, la Escuela de Organización Industrial EOI cifra bajo la expresión Open Learning una percepción sobre cómo – y por qué- aprender en una sociedad marcada por los retos sociales de hoy. Son posiciones que buscan entender el aprendizaje con tecnología no sólo como el cambio de un mobiliario educativo por otro, o como una operación aditiva, sino como la emergencia de una cultura educativa que se está construyendo en torno a la virtualidad donde tiene mucho que ver la cultura de lo abierto; véase por ejemplo los casos que se muestran en “The power of open”. Si aprender es un ejercicio permanente, la cultura de lo abierto es una condición necesaria para ello.

Y es aquí donde centro una parte de esta construcción de la imagen de aprendizaje en la Sociedad Red. La cultura de lo abierto entraña una nueva visión de la relación entre aprendizaje y currículo, una relación que nos permite ver otras condiciones de aprendizaje  distintas al enfoque en que se concibe aprender en la educación formal. Estas condiciones son condiciones sociotecnológicas abiertas y en red que afianzan y legitiman experiencias de aprendizaje sustentado en contenidos, agentes educativos y estructuras más allá de la educación cerrada, estructurada y oficial.

Ver el aprendizaje como un evento inscrito en un entorno virtual –pero real- que abre la experiencia a otros –con otros- a través de una serie de productos culturales accesibles – Open Educational Resources- con lo que seguir aprendiendo, ofrece otra forma de representar el aprendizaje en este espacio de flujos, que Castells de nomina Sociedad Red. En este marco, la remezcla, la mejora y la posibilidad de compartir son patrones de acción distintos a la cultura escolar con la que muchos hemos crecido.

Por tanto, el aprendizaje abierto forma parte de la representación educativa en la actualidad. Una parte de la visión está contenida en la Declaración de la Educación Abierta de Ciudad del Cabo que dice: “la educación abierta no está limitada a sólo recursos educativos abiertos. También se basa en tecnologías abiertas que facilitan un aprendizaje colaborativo, flexible y en el compartir practicas de enseñanza que facultan a los educadores a beneficiarse de las mejores ideas de sus colegas”. 

Como parte de esta necesidad de análisis, Jean-François Cerisier y yo, hemos organizado una asignatura para debatir estos temas en una unidad indisociable entre “Cultura Digital y Aprendizaje Abierto”, esto como parte de la Maestría en Integración e Innovación Educativa de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de la Pontificia Universidad Católica del Perú, dirigida por Lucrecia Chumpitaz.
Esta asignatura, que está en pleno desarrollo, “integra las TIC, como herramienta social y cultural, en los modelos de representación y construcción de entornos educativos abiertos, flexibles, reticulares y globales que abren nuevas oportunidades de aprendizaje más allá del aula”.  Aquí les dejo la presentación que acompaña mi intervención sobre el tema “Aprendizaje abierto” en este Máster el día de hoy.

30 de agosto de 2010

Por este eLearning mato, m-a-t-o!

Siempre he pensado que las imágenes pueden trasmitir muchas sensaciones, y al igual que las frases lapidarias, pueden representar ideas con alto grado de densidad. Esta imagen es un caso. Muestra, en un golpe de vista, una de las imágenes más pobres del uso de la tecnología en educación, un tecnocentrismo a ultranza. ¿Con que visión educativa se puede creer que el eLearning es esto? No hay que olvidar que aunque se hable de eLearning, este proceso sigue siendo un evento educativo… Si la tecnología no nos deja ver el sentido educativo, la tecnología no añade nada importante a la educación.

19 de julio de 2010

¿Animador sociodigital?

He empezado a ver como mayor atención el mundo de la empresa y las redes sociales, véase, por ejemplo, marketingdirecto. Mi impresión es que las empresas están entendiendo, mejor que la escuela, que el tema de las redes sociales va más allá de ser una moda y que en realidad no se trata sólo de un asunto tecnológico, sino de personas. Entienden que si no se implican –enredan- con los usuarios, que si no se abren a la colaboración en la dinámica de creación colectiva y que si sus productos o servicios no calan en las preferencias de las comunidades, simplemente, se mantendrán en la ignominia. Esto ha obligado replantear el marketing.

Las grandes empresas vienen haciendo su tarea en esto. Por ejemplo ver el listado de empresas que lo están haciendo bien -no exento de errores, claro- en Facebook. Pero auspiciado por esta práctica y empuje, también están mejorando los enfoques, las estrategias y las técnicas de una nueva forma de vender –léase relacionarse- en la Red. Mi pregunta pedagógica cae por su propio peso: ¿tiene algo que aprender la educación de la forma de relacionarse que está impulsando el marketing 2.0? Creo que el auge de las estrategias comerciales en Internet pueden servir para enriquecer las estrategias de interacción en el aprendizaje virtual.

Por ejemplo, cómo pasar del perfil del animador sociocultural tradicional a un “animador sociodigital”, por poner un nombre, en las comunidad virtuales de aprendizaje. Este trabajo está muy avanzado con la figura del Community Manger (imagen) -persona “real” que dinamiza una comunidad virtual sirviendo de nexo entre una empresa y la comunidad virtual del que se dicey desdice- mucho. Por ejemplo, se puede ver en las jornadas de “Debate y Conocimiento” la caracterización del Community Manager como una profesión emergente que tiene, faltaba más, su libro blanco.

¿Por qué no despierta la interacción estas pasiones en la educación? porque ni la escuela no están acostumbrada a la interacción. Un animador sociodigital en una comunidad de aprendizaje virtual fomentaría conversaciones, animaría debates, canalizaría con otros las necesidades de los estudiantes, crearía puentes entre diversas personas, ofrecería alternativas a personas y grupos, fomentaría la cooperación… la escuela normal de “ladrillo y cemento” no opera así.

De ahí la necesidad de tomar con mayor seriedad los avances de la publicidad 2.0 para estimar el poder de la interacción tecnológica en educación.

1 de julio de 2010

Conexión e interacción en el aprendizaje virtual

La validez de la pregunta que se nos plantea es incuestionable: ¿tiene sentido utilizar las redes sociales como recurso didáctico en la formación a distancia? No obstante creo que se puede invertir el sentido y plantearse: ¿cabe diseñar experiencias de aprendizaje virtual al margen de las redes sociales?

Al hablar de las redes sociales que formamos con otras personas a expensas de los servicios de redes sociales –tipo Facebook, Linkedin, Tuenti o Ning-, no estamos hablando únicamente de herramientas, estamos hablando, ante todo, de una cultura. Formas de hacer, sentir y pensar las relaciones sociales –interacción- en un contexto tecnológico –conexión- global que se presenta, si se sabe aprovechar, como condición social de aprendizaje.

Con las redes sociales hemos abierto nuevas oportunidades de aprendizaje en la educación en general. En pedagogía, desde el enfoque sociocultural, esto se conoce como Zonas de Desarrollo Próximo, esto es, aquellas oportunidades de desarrollo personal que podemos alcanzar en virtud de la ayuda o colaboración con otros. Estos "otros" están más cerca gracias a las redes sociales y, educativamente hablando, representan una oportunidad abierta, flexible, diversa y potente de seguir aprendiendo a lo largo de la vida.

Pero las personas no participan de las redes sociales buscando decididamente réditos de aprendizaje, lo hacen como una forma más de extensión de sus relaciones personales. Las redes sociales son como la vida misma, espacios donde la gente se muestra, comparte, fracasa, negocia, expone, discute, etc. Pero es, justamente, en este tipo de transacciones sociales en que nos reinventamos y construimos nuestra identidad, ampliamos nuestra información, forjamos nuestros gustos y tendencias, es decir, aprendemos. Estar en red, es estar conectado a oportunidades de aprendizaje, formales o informales, he aquí su valor formativo.

A este valor vital se refieren Christakis y Fowler en un libro, Conectados (2010), donde exponen sus investigaciones sobre el poder de las redes sociales. Ambos afirman que somos nosotros quienes damos forma a nuestra red, que nuestra red nos da forma a nosotros, que nuestros amigos nos influyen, que los amigos de los amigos de nuestros amigos también nos influyen y, en general, que la red tiene vida propia. No podemos estar al margen de las relaciones y formar parte de las redes sociales en Internet es otra forma, diversa, de estar conectados.

Por ello, si entender la forma en que estamos relacionados es entender a las personas, potenciar sus relaciones sociales –virtuales o no- es promover nuevas oportunidades de aprendizaje. Un modelo de aprendizaje virtual no puede abstraerse de estas relaciones sociales, condiciones de aprendizaje reales.

Ya que nuestra vida transcurre en nichos de interacción, no es raro que el desarrollo social de Internet haya calado tanto, y de forma significativa, en la vida de las personas. Por eso no se trata de estar –o no- en un programa de formación virtual o, mejor, ser –o no- un alumno. La condición de conectado abre oportunidades de interacción y, con ello, de aprendizaje formal, como informal. He aquí el punto de quiebre para asumir que se puede –y debe- aprender con otros, extendiendo la formación a entornos más flexibles como las redes sociales.

Para una organización que busca generar aprendizaje, crear redes sociales es básico. Estamos en esta línea de trabajo bajo el concepto de Comunidad CLAY, que intenta abrir nuevas oportunidades de aprendizaje conjuntos, utilizando herramientas de intercambio, en un mismo entorno. Participar y debatir en los grupos especializados, compartir y encontrar información relevante para la actividad profesional, crear blogs de novedades en áreas específicas, subir y descargar fotos y videos de interés formativo, participar y comunicar eventos, editar una página personal, conocer y que te conozcan, es la constante de la Comunidad CLAY.

En general, ir más allá de la experiencia formal de aprendizaje a la experiencia flexible, participativa y libre, es la imagen pedagógica que CLAY asume en esta comunidad de aprendizaje online.

Cristóbal Suárez Guerrero, publicado en Educaweb