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8 de mayo de 2018

Zona Red de Aprendizaje


Fuente
Internet no resolverá los problemas de la educación. La educación es sumamente compleja, depende de muchos factores –sociales, culturales, económicos, emocionales, medioambientales,  pedagógicos, nutricionales y un largo etcétera– que requieren siempre de la concurrencia de todos ellos para observar cambios significativos en la escuela y en el aprendizaje. Si los cambios dependiesen únicamente de la aplicación de tecnología, al día de hoy, ya no habría problemas educativos. Pero no es así, existe algo más: “internet no es únicamente  un conjunto de enlaces y protocolos interconectados, es también un constructo de la imaginación” (Noam, 2005). Su uso depende también de la idea que tengamos de ella.

Sobre las condiciones tecnológicas que abre internet es posible actuar y pensar en red, de hecho, lo hacemos a diario, y esto implica desafíos sin precedentes para el aprendizaje. La mala noticia es que esos desafíos no son productos mecánicos o se desprenden lógicamente del uso –y abuso– de internet en educación. Sobre la base tecnosocial de internet es posible reproducir “eficazmente” los patrones de la vieja escuela, como también replantear viejas manías educativas y añadir –imaginar– otras dinámicas y estructuras de acción social. Solo internet no resolverá los problemas de la educación, pero puede ser una herramienta muy poderosa para hacer lo mismo como para pensar en otras oportunidades. La única seguridad es que internet es ya una tentación para hacer más perfectible lo educativo.

¿Dónde está esa exigencia añadida sobre internet? Más que esperar la próxima innovación tecnológica, es necesario hacer una lectura pedagógica de internet como estadio de desarrollo social y cultural en la educación. Por ello, más allá de centrarse en las res- puestas tecnológicas –la forma habitual de ver internet como un martillo– internet debe exigir interrogantes.  Los interrogantes  más genéricos rebasan la manida forma de entender internet como material educativo, ¿con qué aprender en red?, siendo necesario ir a otros de un mayor calado pedagógico (Gros y Suárez, 2016): ¿por qué y para qué aprender en red?, ¿qué aprender en la red?, ¿cómo aprender en red?”, ¿cuándo aprender en red?, ¿dónde aprender en red?, ¿cómo valorar lo que se aprende en red?, y un interrogante rara vez planteado en la educación tradicional: ¿con quién aprender? Ver la educación con las gafas de esta última pregunta puede ayudar a remover el evento más común y legitimado en la escuela como única vía de aprendizaje: la enseñanza. No obstante, no se trata de liquidar la buena docencia del panorama educacional, sino de re- conocer que para aprender en internet es importante encarar esta pregunta y, con ello, repensar en otras alternativas.  ¿A qué evento nos abre esta pregunta?, primero a reconocer al “otro” –al par, al compañero– alojado en la red como cómplice educativo (Suárez, 2014). Esto cambia la forma de entender la educabilidad.

Pero la interacción entre pares como condición de aprendizaje no es un tema exclusivo de internet. La pregunta ¿con quién aprender? alude a la naturaleza social del aprendizaje y Vigotsky (2000) ya se encargó de explicar que la interacción social, como las herramientas culturales y el entorno, forman parte de la explicación y del desarrollo del aprendizaje. Según su popular constructo, la Zona de Desarrollo Próximo,  se puede promover el aprendizaje de dos formas básicas: como guía de un experto o profesor o como colaboración entre estudiantes, pares o iguales. Tanto el docente como el alumno son agentes sociales válidos e importantes, pero describen formas de interacción social diferentes que pueden adquirir matices cuando internet es el entorno de acción. Entonces, si la interacción social entre pares es un tema esclarecido, aunque poco practicado en el aula, ¿dónde está el cambio en internet?

El cambio está en la matriz de comunicación que ofrece la red a los procesos educativos. Ya que no hay aprendizaje al margen del en- torno, pensar internet como entorno –no solo material educativo– resitúa los límites conceptuales de la interacción educativa (Suárez, 2013). Los eventos del aula son diferentes a los eventos de internet, no solo por sus finalidades, claro está, sino también porque ambos implican distintas formas de acción y representación  social. En el caso de internet, Castells (2009, 63) lo describe así:
Puesto que las prácticas en red se basan en flujos de información pro- cesados por tecnologías de la comunicación entre diferentes lugares, el espacio de la sociedad red está constituido por la articulación de tres elementos: los lugares en que se localizan las actividades (y las personas que las ejecutan), las redes de comunicación material que vinculan estas actividades, y el contenido y la geometría de los flujos de información que desarrollan las actividades en términos de función y significado. Este es el espacio de flujos.
Estos flujos de acción social en red son distintos a los flujos de comunicación –o incomunicación– entre profesor y alumnos en el aula. Estos flujos en red favorecen el desarrollo de una zona red de aprendizaje (ZRA).

Pensar la educación en internet, por tanto, es pensar el aprendizaje alojado en un proyecto comunicativo en red. Sobre estos mismos flujos en red se vienen gestando formas de coordinación humana, por ejemplo, en la ciencia y el consumo.

Un primer caso es lo que se ha venido a llamar ciencia ciudadana. Se trata de un modelo de investigación colaborativa que busca, potenciado por las redes, involucrar al público en general en parte o en la totalidad de los proyectos científicos de investigación (Gura, 2013). Esta forma de apertura de la actividad científica puede realizarse de tres formas básicas de acuerdo al grado de participación de la ciudadanía: a través de proyectos contributivos donde los participantes colaboran en aspectos puntuales como la recogida y análisis de datos o la difusión de resultados; en proyectos colaborativos donde los participantes, además de colaborar en el análisis de datos, pueden colaborar en el diseño del estudio, elaborar conclusiones así como difundir los resultados; en proyectos de cocreación, que son más complejos de gestionar, donde los participantes colaboran en todas las etapas del proyecto y son, por ello, parte del equipo de trabajo (Follet y Strezov, 2015). Sea como fuere, estas formas de implicación colaborativa en tareas de investigación suponen cambios que van desde los protocolos de trabajo, pasando por presupuestos hasta la gestión del tiempo y recursos.

Un segundo caso es la economía colaborativa. Aunque  el nombre puede adquirir matices, ya que es preciso no confundir economía “colaborativa” corporativa con otras experiencias colaborativas de sesgo social basadas en relaciones  sociales entre iguales, de carácter abierto, de gestión colectiva y apoyada por plataformas (Fuster, 2013). Bajo este último marco Scholz (2016) reconoce siete formas de interacción cooperativa en red: plataformas de intermediación laboral; mercados de compraventa en línea de propiedad cooperativa; plataformas de propiedad municipal; cooperativas de comunidades de prosumers que producen y acceden a contenidos en plataformas compartidas; plataformas de trabajo respaldadas por sindicatos; cooperativas “desde dentro” basadas en la organización y solidaridad y, a futuro, las plataformas basadas en la interacción entre iguales vía protocolos.  Pese a la complejidad, lo sustancial en estos modelos son tres cosas: la existencia de una interacción en red vía una plataforma; un modelo de propiedad basada en la gestión democrática y una aspiración social más amplia –que no se reduce al lucro y la explotación laboral como en Uber–; y que permita reducir las desigualdades y aportar beneficios sociales.

Bajo esta línea, en el caso educativo se puede hablar de Wiki- pedia, la “enciclopedia de contenido libre que todos pueden edi- tar”. Wikipedia además de enciclopedia multilingüe y de contenido abierto –que pensada así ya representa un cambio de paradigma en la concepción clásica de enciclopedia–, es una invitación a otras formas de aprendizaje basadas en la producción colaborativa del conocimiento. Entre otras cosas, porque Wikipedia está fuertemente relacionada con nivel de reciprocidad, confianza y una imagen Hergueux, 2013).

Pero el uso educativo de Wikipedia puede plantearse como fuente de información o como espacio de cocreación. Es posible aprender del contenido de Wikipedia, el producto, pero también produciendo nuevos contenidos o modificando los existentes, el proceso, que está también en nuestras manos. Lo segundo –crear– está menos patentado como forma válida de “enseñar” y aprender. Entonces, ¿cómo aprovechar la coordinación humana en la producción del conocimiento abierto y en red –por ejemplo, en Wikipedia– y crear experiencias de aprendizaje? Esta pregunta parecer ser el meollo de un proyecto muy simple –ahí su sofisticación– que buscó mirar Wikipedia con otros ojos –ahí su valor pedagógico– denominado Wiki Learning Project impulsado por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México.

Wiki Learning es un proyecto educativo que plantea el uso de Wikipedia como un entorno de aprendizaje abierto, colaborativo y global, permitiendo a nivel formativo tanto la producción de artículos como el desarrollo de capacidades sobre la producción de información. En un trabajo de investigación sobre esta experiencia, Ricaurte y Carli (2016), señalan que:

Wikipedia puede ser utilizada como un  entorno de aprendizaje abierto que cumple varios propósitos: a) permite adquirir competencias básicas; b) contribuye a la inteligencia colectiva; c) acorta la brecha global de conocimiento; y, d) facilita la construcción de redes globales de aprendizaje.

El punto educativo no está en Wikipedia, sino en cómo pensar la interacción social en ese entorno.

En apretadas líneas, Wiki Learning plantea el aprendizaje entre pares en varios niveles y entornos de edición en Wikipedia: en el aula, los estudiantes más expertos ofrecen talleres de edición a sus compañeros; en equipos pequeños de alumnos se trabaja virtual- mente en la investigación documental para redactar artículos y enfrentarse a procesos de discusión sobre la información; en las páginas de discusión de los artículos de Wikipedia entran en un proceso de diálogo y argumentación con la comunidad de wikipedistas para sustentar la validez y relevancia de los contenidos  agregados. Luego deben someterse a los procesos de evaluación colectivos, abiertos y globales de sus contenidos, que darán cuenta de la calidad de los textos y de su posibilidad de contribuir al conocimiento sobre un tópico; finalmente se vinculan con la propia Fundación Wikimedia a través de su programa educativo, que les otorga reconocimiento  a su labor con Wikipedia.

Si un proyecto de aprendizaje en internet, como es el caso de Wiki Learning, abre la oportunidad de colaboración y coordinación en red para descubrir otros agentes y procesos educativos más allá de la enseñanza, entonces estamos en la zona red de aprendizaje.

La zona red de aprendizaje (ZRA) implica saber responder –y plantear– preguntas pedagógicas que inviten a pensar en el valor de la coordinación en red como condición social de aprendizaje. Aquí algunas:

  • ¿Transformar la interacción desde la tecnología o transformar la tecnología desde la colaboración en red?
  • ¿Cabe hablar de disrupción educativa con tecnología si no hay transformación social?
  • ¿Es posible que las personas en red puedan aprender todos y no fracasar juntos?
  • ¿Qué competencias  sociales se requieren para aprender colaborativamente en red?
  • ¿Qué añade –y qué quita– la presencia del compañero en el aprendizaje en red?
  • ¿Cómo aprovechar la heterogeneidad de las culturas en red en el aprendizaje?
  • ¿Cuáles son los patrones éticos de la interacción en una zona red de aprendizaje?
  • ¿Cooperar en red es solo una metodología o implica desarrollar un modo de pensar, hacer y sentir?
  • ¿Qué es necesario desaprender para encarar el aprendizaje colaborativo en red?
  • ¿Cuáles son los límites del currículo en el aprendizaje en red?
  • ¿Qué dimensiones colaborativas  permite que un equipo aprenda en red?
  • ¿Cuándo y cómo la cooperación en red gozará del mismo prestigio educativo que la docencia?

En general, la pregunta que obliga la zona red de aprendiza- je (ZRA) no versa sobre una aplicación concreta en internet, sino sobre la oportunidad de aprendizaje basado en la coordinación colaborativa reticular. Esto es, la ZRA alude a la red de coordinación social que tejemos con otros al aprender en internet. Por tanto, la pregunta ¿con quién aprender? (Suárez  y Ricaurte, 2016) adquiere otro sentido educativo cuando el entorno educativo es internet. 

Referencias

Algan, Y.; Benkler,  Y.; Fuster, M.; Hergueux, J. (2013). Cooperation in a Peer Production Economy Experimental Evidence from Wikipedia.

Castells, M. (2009). Comunicación  y poder. Madrid: Alianza.

Follett, R.; Strezov, V. (2015). An analysis of citizen science based re- search: usage and publication patterns. PloS one, 10(11).

Fuster, M.  (2013). Horizontes del procomún digital. Documentación social,  165,  89-102.  

Gros, B.; Suárez, C. (Eds.) (2016). Pedagogía Red. Una educación para tiempos de internet. Barcelona: Octaedro/ICE-UB.

Gura, T. (2013). Citizen science: Amateur experts. Nature, 496(7444), 259-261.

Noam, E. M. (2005). Why the internet is bad for democracy. Communications of the ACM, 48(10), 57-58.

Ricaurte, P.; Carli, A. (2016). El proyecto Wiki Learning: Wikipedia como entorno de aprendizaje abierto. Comunicar, 49(24).

Scholz, T. (2016). Cooperativismo de plataforma. Desafiando la economía colaborativa corporativa.   Barcelona: UOC-Dimmons.  

Suárez, C. (2013). Entorno y comunicación en el e-learning. En Begoña Gros y Xavier Mas (Eds.), La comunicación en los espacios virtuales. Enfoques  y experiencias  de formación en línea (21-50). Barcelona: UOC.  

¿Cómo citar? 

Suárez, C. (2018). Zona Red de Aprendizaje, en C. Cobo; S. Cortesi L. Brossi; S. Doccetti; A. Lombana; N. Remolina; R. Winocur, y A. Zucchetti (Eds.). (2018). Jóvenes, transformación digital y formas de inclusión en América Latina. Montevideo, Uruguay: Penguin Random House, pp 123-132. Disponible en https://digital.fundacionceibal.edu.uy/jspui/handle/123456789/229


30 de julio de 2014

Sobre la oportunidad abierta y cooperativa de aprender en red

http://www.anep.edu.uy/anep/phocadownload/Publicaciones/Plan_Ceibal/aprendizaje_abierto_anep_ceibal_2013.pdf

Este post llega con retraso. Ahora que se cierra el curso me animo a no dejar pasar este último día para presentar, por un lado, el libro Aprendizaje abierto y aprendizaje flexible. Más allá de formatos y espacios tradicionales, editado por la Administración Nacional de Educación Pública de Uruguay y el Plan CEIBAL y, por otra parte, presentar algunas ideas del capítulo que escribí para esta publicación “La oportunidad abierta y cooperativa de aprender en red”. 


1. El libro contiene trece capítulos y busca, visto el desarrollo tecnológico en la educación, recuperar el debate pedagógico. Como tal, el libro ofrece distintos puntos de vista sobre diversos enfoques y experiencias pero mantiene una constante: ofrecer un punto de reflexión que estimule la construcción de la teoría, el desarrollo de la práctica y la visualización de líneas investigación comprometidas con una visión educativa. No se trata de presentar tecnología, sino pensar lo educativo con la tecnología sabiendo que el ideal educativo, como se señala en el prólogo, es “democratizar el conocimiento y contribuir a lograr una verdadera sociedad de aprendizajes”.

Por ello, el contenido del libro se organiza en 4 ejes: “Comunidades constructoras de contenidos, nuevos y viejos enfoques educativos para tecnologías  emergentes, medios interactivos y aportes de la tecnología a los procesos de evaluación” y se desarrollan en los siguientes 13 capítulos:
Capítulo 1: Escuelas nodo, aprendizaje distribuido y trabajo colaborativo del profesorado. Joaquín Gairín Sallán y David Rodríguez-Gómez.
Capítulo 2: Comunidades de aprendizaje. Entre la innovación, el conocimiento y las tecnologías. José Miguel García, Dánisa Garderes, Fabián Martínez y Mª del Lourdes Quinteros.
Capítulo 3: La oportunidad abierta y cooperativa de aprender en red.Cristóbal Suárez Guerrero.
Capítulo 4: Aprendizaje colaborativo, dispositivos híbridos y pedagogía. Hugo Nervi Haltenhoff.
Capítulo 5: Los entornos virtuales de aprendizaje y los MOOC. ¿Innovación o moda retro? Nancy Peré.
Capítulo 6: Interacción mundo físico-mundo digital. Ambientes para su aprendizaje. Andrea Cabot Echevarría y Adriana Durquet.
Capítulo 7: Dispositivos tecnopedagógicos en línea. Medios interactivos para aprender. Gisela Schwartzman, Fabio Tarasow y Mónica Trech
Capítulo 8: Videoconferencia y espacios virtuales. Una mirada pedagógica desde la experiencia del Plan CEIBAL. Martina Bailón y Mariana Montald.
Capítulo 9: “CEIBAL en Inglés”. Enseñanza de inglés por videoconferencia en Educación Primaria. Claudia A. Brovetto.
Capítulo 10: Ser parte de una caja de oportunidades. La televisión interactiva. Martín Papich
Capítulo 11: La evaluación en la educación de la Sociedad del Conocimiento. Miguel Zapata-Ros.
Capítulo 12: La evaluación de los aprendizajes en línea en clave de innovación. Andrés Peri Hada y Nicolás Alonso.
Capítulo 13: Fichas de proyectos de aprendizajes y tecnologías en el contexto uruguayo.
2. Ahora bien, con el sesgo que supone esto, me animo a recuperar algunas ideas del capítulo que toco redactar:
Suárez, Cristóbal (2013). "La oportunidad abierta y cooperativa de aprender en red", en García, José Miguel y Rabajoli, Graciela (comps). Aprendizaje abierto y aprendizaje flexible. Más allá de formatos y espacios tradicionales. Uruguay: Administración Nacional de Educación Pública - CEIBAL.
La idea es invitar a profesores y distintos especialistas en el desarrollo educativo con tecnología a debatir sobre algunos puntos. Aquí algunos extractos:

“… usar internet en el aula, como aula o como complemento de la misma, no consiste en añadir un nuevo mobiliario educativo, consiste en desplegar un conjunto de acciones educativas en un entorno social, cultural y tecnológicamente enriquecidos”.

“Por tanto, y más allá de la anécdota instrumental que significa usar tal o cual herramienta web –Twitter, Facebook o YouTube–, hablar del aprendizaje en internet implica hablar del aprendizaje alojado en un entorno educativo organizado en red”.

“Cuando aprendemos no lo hacemos como abstracciones sumidas en un vacío. El aprendizaje ocurre siempre bajo condiciones sociales y culturales –por ejemplo, el aula de una escuela– que dan cabida al sujeto y al conjunto de interacciones que condicionan su aprendizaje... En internet, el entorno sociocultural donde se aloja el aprendizaje es un entorno en red”.

“No basta con pensar en las herramientas, hace falta pensar en un entorno en red, y con ello en la conectividad, para detectar las oportunidades educativas en internet”.

“¿Cómo encarar el reto educativo que abre internet? Aquí, de entre muchas opciones, formulamos algunas ideas:
Primero, asumir de una vez por todas, que internet no es un elemento neutro en la educación, ya que al abrir el acceso a la información y a la coordinación humana bajo unas características tecnológicas específicas, configura un entorno educativo particular de aprendizaje.
Segundo, de forma consciente o no, internet ya es parte de los modos de representación del aprendizaje así como de los modelos pedagógicos con los que se piensan la educación, fuera y dentro de la escuela.
Tercero, la ventaja educativa que se pueda encontrar en internet no llegará únicamente como innovación tecnológica, será preciso pensar educativamente la tecnología”.

“El aporte de internet a la educación consiste en la reconfiguración de dos nuevas condiciones de aprendizaje. Por un lado, la reconfiguración de las condiciones sociales en red y, por otro, de las condiciones culturales abiertas. Ambas condiciones permiten hablar de la oportunidad abierta y cooperativa del aprendizaje en red: internet entraña tanto la oportunidad del aprendizaje abierto a partir de los ingentes recursos culturales de acceso global, como del aprendizaje cooperativo a partir de distintos flujos de comunicación que permiten la coordinación entre alumnos... Estos temas forman parte de la nueva cultura digital de la escuela y de la educación”.

“La escuela es una variante –organizada, secuencial o normativa– de la experiencia de aprender. Pero en la actualidad, tanto las experiencias informales como no formales no son solo caminos secundarios de aprendizaje, sino que en algunos casos pueden ser fundamentales para la formación personal. Pero ¿por qué se afianza con mayor fuerza la idea de aprender más allá de la educación formal?”.

“Ya que los entornos en red ofrecen la posibilidad digital de registrar, almacenar, buscar, procesar, trasmitir, crear, valorar, compartir o recuperar contenidos de una forma deslocalizada y en red, las líneas que separaban la educación formal, no formal e informal se solapan progresivamente”.

“Buena parte de las visiones sobre el aprendizaje abierto en la escuela supone pensar el currículo educativo como punto de inicio y retorno del aprendizaje. Por tanto, para tomar ventaja cultural de la red en el aprendizaje abierto, la escuela puede flexibilizar el carácter estructurado de sus actividades ampliando las oportunidades de aprendizaje a través de Recursos Educativos Abiertos (REA), Open Educational Resources (OER), básicos para hablar de contenidos educativos en red y, con ello, de la oportunidad de aprendizaje abierto”.

“Un OER entraña tanto una oportunidad de aprendizaje como una oportunidad de enriquecimiento de la cultura. Para poder aprender de forma abierta no basta con entrar a internet, hace falta ser selectivo con el material. Por tanto, para que el aprendizaje abierto sea una oportunidad hace falta acercarse a los mejores contenidos de aprendizaje que, en mayor o menor medida, se cifran en los OER”.

“Sin embargo, la idea no es llenar la experiencia de aprendizaje de múltiples Recursos Digitales Abiertos (REA). El centro del aprendizaje abierto no es la tecnología, sino pensar en cómo cobra significado para el aprendizaje de los estudiantes. Por tanto, la tarea docente de cara al aprendizaje abierto también consiste en redescubrir el valor de lo extracurricular, de lo no directivo y de la cultura de la colaboración en red para pensar en otras oportunidades de aprendizaje”.

“La oportunidad del aprendizaje abierto, de ir más allá de la educación formal, es necesaria y consustancial a un entorno educativo en red. Pero en este proceso, ¿basta con ir solo? En un escenario cultural en red, como el que describe internet, además de la exuberante información y de los REA, existe una condición de aprendizaje complementaria con el aprendizaje abierto: se puede interactuar, coordinar, pensar o fluir con otros en distintas direcciones, con distintos lenguajes y, técnicamente, de todos a  todos”.

“De la misma forma en que los datos y la información distribuidos en internet no bastan para el aprendizaje, la sola capacidad de interactuar en red no es suficiente para aprender. Para aprovechar el desarrollo social que se experimenta en internet es preciso dar un salto cualitativo en la forma de representar la interacción educativa. Este salto nos debe permitir ver en la interacción social, global, abierta y en red, oportunidades de coordinación grupal que sean interdependientes y significativas para la experiencia de aprendizaje. Se trata de pasar del ruido de la multitud en red a la música de la coordinación humana en grupos”.

“Pues bien, el aprendizaje cooperativo y el aprendizaje abierto no son excluyentes entre sí, son más bien parte de un mismo proceso que se complementan en red”.

“Por tanto, si lo que se busca es mejorar las condiciones sociales de aprendizaje en red a través del aprendizaje cooperativo, es preciso que los docentes asumamos por lo menos dos tareas iniciales en este proceso. Por un lado, formar parte activa de los flujos de comunicación y de la dinámica de creación colectiva en internet para entenderlas desde adentro y, por otro, comprender que la unidad de acción educativa para pensar la cooperación en red no es el estudiante, menos la tecnología, sino la noción de equipo de aprendizaje en red”.

“La “autocomunicación de masas” basada en la bidireccionalidad colectiva y creativa en red es un rasgo que hace idónea la idea de la cooperación en el aprendizaje abierto”.

“… el modelo con que actuamos y pensamos internet hoy en día es marcadamente social, pero no por ello es cooperativo”.

“Sobre estos “modos de hacer, pensar y sentir” en red es donde se instalan la cooperación y el aprendizaje cooperativo en internet. Pero no se trata de descubrir la cooperación a costa de internet, cosa inaudita sabiendo que la cooperación es una forma ancestral, básica y estratégica de desarrollo humano y que no es patrimonio del artefacto. Se trata más bien de pensar que las características de un entorno en red abren opciones organizativas y comunicacionales para repensar el papel de la cooperación y el poder de los equipos de aprendizaje como parte de la cultura educativa”.

“Pensar en la interacción social en red desde la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) añade ese plus pedagógico que permite ver en la interacción la posibilidad de coordinación recíproca”.

“Para entender la cooperación como motor de aprendizaje hace falta entender la acción del equipo cooperativo”.


12 de noviembre de 2013

Abierto el plazo de matrícula para el curso online abierto de la Universitat de València: “La educación superior en Red”



Hasta el día 22 de noviembre estará abierto el plazo de inscripción al nuevo curso online abierto “La Educación Superior en Red” que organiza el Servei de Formació Permanent i Innovació Educativa (SFPIE) de la Universitat de València.

Este curso se desarrollará entre el 20 de enero y el 5 de mayo de 2014. Se trata de un curso abierto online, de formato similar a los MOOC y contará con conferencias virtuales de especialistas en la materia como: Francisco Sierra Caballero (US), Cristóbal Suárez (UV), Jordi Adell (UJI), Cristóbal Cobo (OII), Begoña Gros (UB), Joaquín Rodríguez (U-Tad), Mariano Alcañiz (UPV), Miguel Santamaría (UNED), Emilio Sáez Soro (UJI), Ismael Peña-López (UOC), Tíscar Lara (EOI) y Jesús Salinas (UIB)  (Ver información). Aunque formalmente el curso no ha empezado ya existe actividad siguiendo el hashtag del curso #esenredUV.

Esas sesiones virtuales se complementarán con tutorías en línea, cuyo objetivo será profundizar en los temas tratados en esas sesiones y generar redes de aprendizaje entre los participantes del curso. Para facilitar esta experiencia de aprendizaje en este curso se ha propuesto seguir una serie de unos principios pedagógicos: 
  • La participación abierta en red es la principal condición social de aprendizaje.
  • Las videoconferencias y la tutoría son oportunidades iniciales de aprendizaje.
  • Los recursos de aprendizaje pueden ser accesibles de forma abierta y gratuita.
  • El entorno de aprendizaje lo conforman todos los recursos y herramientas web.
  • La acreditación es opcional e implica seguir un procedimiento mínimo.

La Educación Superior en Red, de acceso libre y gratuito, está abierto a toda persona interesada en la educación, especialmente la universitaria y permanente. La lengua vehicular será el castellano y aquellos participantes que realicen un trabajo final de curso podrán obtener la certificación del mismo, pagando las tasas oficiales establecidas por la Generalitat Valenciana (ver aquí). 

Para más información