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9 de febrero de 2011

En torno a la huella tecnológica en la mente

La tecnofobia no es un asunto novedoso, es la respuesta normal del cerebro socioculturalmente adaptado a una forma de pensar, hacer y pensar con unas formas de hacer. La historia está llena de estas reacciones que, cargadas de maniqueísmo, cifran entre buenas y malas tecnologías, léase buenas y malas creaciones culturales. Por ejemplo, aquí tres casos de “debilitamiento de la mente” por responsabilidad de los nuevos artilugios.

1. “Porque aquellos que aprendan ese arte dejarán de ejercitar su memoria y se volverán olvidadizos; confiarán en la escritura para traer los recuerdos a su memoria mediante signos exteriores en lugar de mediante sus propios recursos internos. Lo que has descubierto es una medicina para el recuerdo, no para la memoria. (Platón, Fedro). 

2. “En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio (Cervantes, El Quijote de La Mancha).

3. “La Red disuade el pensamiento con atención –nos bombardea con distracciones e interrupciones– y como resultado, creo que debilita nuestra apacidad para filtrar las distracciones y centrarnos en una cosa, o una línea de pensamiento durante un periodo de tiempo dilatado" (Nicholas Carr, entrevista).
  • Primer caso: la crítica por liquidar con la escritura la capacidad de recuerdo y, también, matar la voz del maestro. 
  • Segundo caso: la posibilidad de extravío gracias a la lectura, que no es otra cosa que viajar a mundos diversos.
  • Tercer caso: el peligro de perder la concentración y perdernos en un abismo poliédrico.
Los dos primeros casos, así como la imagen de arriba, fueron los "actos reflejos" que se generarón en mi mente al leer el artículo "un mundo distraído" y la entrevista en Ágora cultural-virtual sobre los efectos de Internet, ambos de Nicholas Carr.

A cuento de esto, lo único que quiero comentar es que, por un lado, no debería llamar la atención la actitud de recelo sobre la "injerencia perversa" de una tecnología en la mente. Pero, por otro lado, no se debe olvidar que la mente es mente instrumentalizada por todas las herramientas culturales, físicas y simbólicas, y que no existe otra forma de desarrollo cognitivo. La mente está instrumentalizada culturalmente, cada herramienta añade un residuo cognitivo con el que opera, y dicha instrumentalización se hace en condiciones sociales.

No existe pues una mente Robinson Crusoe, ni herramientas nuetras. Como señala Bruner en su libro "La educación, puerta de la cultura" que sigue la orientación sociocultural de mediación instrumental (ver Triángulo de mediación vigostkyano): “la cultura da forma a la mente, que nos aporta la caja de herramientas a través de la cual construimos no sólo nuestros mundos sino nuestras propias concepciones de nosotros mismos y nuestros poderes”. ¿Pero qué pasa con la multitarea generada por Internet? ¿es posible?

La advertencia actual, por lo menos la que destaca Carr últimamente, está relacionada con la pérdida de concentración a merced de la actividad poliédrica con Internet, la multitarea. Dolors Reig, en “vigilar y castigar vs. máquinas de aprender” trata el tema y destaca que la multitarea, la atención simultánea a varias tareas a la vez, no es otra cosa que atención secuencial. Lo que hacemos al hablar de multitarea, como señala Christakis, es realmente oscilación entre actividades, no una capacidad simultánea para prestarle atención a todo a la vez ... eso no lo puede hacer la mente. 

¿Es negativo esto? Primero, el uso de Internet es una de las tantas formas mediacionales muy próximas a la generación actual; por ello no debe ser raro -o inquietante- plantear si influye en la mente, influye si, en operaciones concretas, en la creación de metafóras, en la elaboración de estrategías, etc... pero no altera la naturaleza estructural de la mente. Segundo, la mente de un nativo digital no es una mente multitarea, su atención central convive con atenciones secundarias si, ojo, estas tareas secundarias son mecánicas… prestar atención simultánea a dos tareas que requieren un nivel de atención alta no es posible, el cerebro prioriza y secuencia tareas. 

Pues bien, la mente con Internet se expone a nuevas tareas, pero no puede dar aquello que no tiene.
Imagen: miguel.itube (flickr)

7 de noviembre de 2010

Mente, más allá del concepto de computadora húmeda


Con mucha costumbre se usa la metáfora tecnológica para hablar de la mente como un potente ordenador o, más precisamente, como la “computadora húmeda”.  Hay mucho más que operaciones lógicas y procesos de cálculo de información en la mente, ese órgano misterioso dentro de otro y fértil en emociones.  Antonio Damasio, en su nuevo libro "Y el cerebro creó al hombre" busca explicar cómo el cerebro construye la mente, esto es, ¿cómo puede el cerebro generar emociones, sentimientos, ideas y el yo? Este conocimiento es básico no solo para la vida, sino para entender un proceso tan dúctil, plástico y dinámico como es el aprendizaje.

Cuando nos adentramos a entender y promover el aprendizaje en el aula o en cualquier otro entorno, como el virtual, la explicación pedagógica se salta con frecuencia revelaciones sobre cómo es la mente para la neurociencia. Nos hace falta este saber científico sobre la mente para decidir sobre procesos de aprendizaje. Por ello su inclusión en el currículo de formación docente, como en la agenda pedagógica, debería ir a la misma velocidad con que se hacen nuevos hallazgos neurocientíficos. 

Como preámbulo de ello aquí dejo algunas líneas seleccionadas de la entrevista que hace El País a Damasio; lo hago a modo de autoexigencia personal:

No puedes aprender a emocionarte, a estar triste, alegre, compasivo, todo eso ya está en el cerebro. Pero el grado en el que esas emociones se expresan puede educarse, aprender a modularlas.

Hay animales muy inteligentes que no pueden modular sus emociones. La modulación de las emociones humanas es producto de la cultura. Es una consecuencia de la conciencia.

... Uno regula los latidos del corazón, la circulación de la sangre, la presión sanguínea, las defensas, la digestión, el sistema hormonal… y no podemos interferir. La homeostasis nos aleja de estar muy calientes o muy fríos... La otra homeostasis es social, nos permite tener justicia, prosperidad, economía, partidos políticos, medicina y tecnología. Sin conciencia, nunca podríamos haber creado la homeostasis social. No tendríamos cultura…

La emoción es un programa de acciones. El sistema nervioso humano, o cualquier sistema nervioso, se involucra en una serie de acciones para protegerse... Luego está la lectura de esa acción. Cuando percibes lo que está sucediendo en tu cuerpo, cuando tienes esa emoción, entonces surge el sentimiento. Emocionar es actuar. Sentir es percibir. Ambas cosas están relacionadas. Una emoción en líneas generales es un sentimiento, pero se refiere a la acción, mientras que el sentimiento es la percepción de esa acción.

El comportamiento humano está organizado en capas. Cuando hacemos algo, o alguien nos hace algo, cada capa suscita una reacción, algunas de las que somos conscientes y otras no.
Es ahí (en el tallo cerebral) donde se elaboran los retratos de los sentimientos más primarios. Y todo lo que allí sucede es redibujado en la corteza cerebral.

Si destruyes la parte posterior del tallo cerebral en humanos, destruyes la conciencia. Entras en un estado vegetativo del que quizá nunca te recuperes. Es una parte muy importante del cerebro que genera conciencia. Si pierdes algunas partes del encéfalo, o ciertas partes de la corteza cerebral, como la corteza media posterior, vas a perder la conciencia. Son partes muy importantes para construir el sentimiento de sí mismo, de ser consciente, del Yo autobiográfico. 

(Einstein) Solía explicar que, en su trabajo teórico, cuando se enfrentaba a un problema que necesitaba resolver, lo hacía en términos de éxtasis al sentir si algo era correcto o no. O si algo resultaba hermoso, como una ecuación.

27 de mayo de 2010

Con-ciencia educativa

Eduard Punset (en Redes) entrevista al biólogo y monje budista Matthieu Ricard sobre el tema de la felicidad. El tema es amplio y complejo, pero visto educativamente tiene un valor angular. Les invito a ver este video y lanzo, además, algunas preguntas que se deducen del tema: 

Si la finalidad de la educación en todos los sistemas educativos es el desarrollo de la persona y la sociedad ¿por qué no se atiende el desarrollo de la felicidad en las aulas?
Si la mente es mente con otros, ¿por qué el sistema educativo vive de espaldas a la cooperación como condición social de aprendizaje y vida?

Si la crisis financiera actual es una extensión de una crisis moral, ¿por qué seguir hablando únicamente del desarrollo de la mente lógica y no de la mente en sentido amplio?

Si la escuela vive en la vorágine de la información ¿cómo deben los sistemas educativos asumir y desarrollar el concepto de felicidad en la Sociedad Red?



Seguir viendo: Video 2 y Video 3

4 de enero de 2010

"Internet mejora el cerebro..." entrevista a Gary Small

Se trata de una entrevista a Gary Small, neurocientífico y autor del libro El Cerebro Digital.

Personalmente creo, apoyado en la teoría sociocultural, que la mente cambia gracias a la mediación de cualquier herramienta, ya se física o simbólica. Un lápiz, un teclado o un ratón siempre añaden alguna función específica a la actividad y, como tal, modifican las operaciones mentales; pero de ahí a señalar que "mejora" la mente...

Sin duda existen cambios –remanentes cognitivos- en cualquier operación que implique la gestión de información o comunicación con Internet. Estos cambios permiten reconfigurar la acción inicial gracias al sistema de acción tecnológico -internet- que permite realizar una operación específica, y no otra. Es decir, internet no es una entidad neutra, como herramienta lo suyo es cambiar las operaciones y con ello las mentes. Pero ¿mejora el funcionamiento de la mente? Esta es otra pregunta.

Pero mejor, lean y evalúen, aquí la entrevista:

Internet mejora el funcionamiento del cerebro

Fuente: Contexto

Internet no ha cambiado solamente la forma en que las personas producen, se comunican y se divierten. Altera, además, el funcionamiento del cerebro. Esa es la conclusión de un estudio conducido por el neurocientífico estadounidense Gary Small, director del Centro de Investigaciones en Memoria y Envejecimiento de la Universidad de California (UCLA). La investigación fue hecha con voluntarios de entre 55 y 76 años, que fueron sometidos a pruebas de resonancia magnética funcional mientras navegaban por internet. “Percibimos que la exposición a la red fortalece algunos circuitos neuronales. Hacemos más con el cerebro, gastando menos energía”, explica Small. De acuerdo con el investigador, internet puede ser una fuente de ejercicios para la mente, atenuando la degradación provocada por la edad. Pero eso ocurre sólo cuando hay un uso moderado ya que la sobreexposición tiene efectos nocivos.

Periodista: Usted afirma que, desde que el hombre primitivo descubrió cómo usar una herramienta, el cerebro humano nunca fue afectado de un modo tan rápido y dramático como lo está ahora. ¿Por qué?

Gary Small: Es una consecuencia del uso de las computadoras y, más específicamente, de internet. Nuestros circuitos cerebrales están formados por las conexiones entre las neuronas, por las sinapsis. Esos circuitos responden en todo momento a las variaciones del ambiente. Al pasar horas frente a la computadora, ya sea para investigar, mandar mails o hacer compras, las personas están exponiendo el cerebro a una tormenta de estímulos. Por eso, el uso de la tecnología digital altera nuestros circuitos cerebrales.

Periodista: ¿Cuáles son las consecuencias de la exposición a los estímulos digitales?
Small: El uso de internet tiene resultados positivos para el funcionamiento del cerebro. Eso fue lo que comprobamos en estudios con un grupo de voluntarios de más de 55 años. Pero el problema surge cuando se exagera. Pasar 10 horas por día frente a la computadora puede reducir las aptitudes de una persona para el contacto personal, como mantener una conversación cara a cara.

Periodista: ¿Cómo sucede eso?
Small: Técnicamente, la sobreexposición a los estímulos constantes de internet afecta a la mayoría de los circuitos corticales y a la capa externa del área gris del cerebro, lo que incluye los lóbulos frontal, parietal y temporal. El resultado de esto es que se produce un reforzamiento de los circuitos cerebrales que controlan las habilidades tecnológicas. Pero los circuitos relacionados con las habilidades sociales son dejados de lado.

Periodista: ¿Qué tipo de habilidades sociales perdemos?
Small: Una elevada exposición a la tecnología parece disminuir nuestra capacidad de captar ciertos detalles durante una conversación. Dejamos de leer las informaciones no verbales existentes en la charla, como la postura corporal y los gestos. Esto también fue constatado en un estudio reciente, hecho con 200 personas de entre 17 y 23 años. El trabajo dio como conclusión que cuando esos jóvenes jugaban un juego violento, se reducía la habilidad para reconocer el contexto emocional de algunas situaciones. En cuanto jugaban, veían fotos de personas y no identificaban con rapidez si estaban a punto de llorar o si fruncían las cejas, con una expresión malhumorada.

Periodista: ¿Los jóvenes son los más afectados por esa exposición excesiva a la información digital?
Small: Sí. Muchas veces pasan más tiempo en internet que cultivando los contactos sociales directos. Y un joven que está en pleno desarrollo es más vulnerable. Su cerebro no desarrolló completamente el lóbulo frontal, la sección que nos diferencia de los animales y que controla los pensamientos más complejos y nuestra capacidad de planificación.

Periodista: ¿Eso acentúa las diferencias entre los jóvenes y los adultos?
Small: Sí. Además de la tradicional brecha entre generaciones, marcada por las diferencias de valores, actitudes y preferencias culturales, estamos asistiendo a la aparición de una brecha cerebral que separa a los jóvenes de los adultos. De un lado, están los nativos de la era digital. Ellos nacieron después de los ´80, en el mundo de las computadoras, en el que se sumergen las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Del otro lado están los inmigrantes digitales, aquellos que conocieron las computadoras y las tecnologías de la era digital siendo ya adultos.

Periodista: ¿Cuáles son las diferencias entre los dos grupos?
Small: Los típicos inmigrantes digitales, que en general son personas de más de 30 años, fueron entrenados de un modo muy diferente en cuanto a la socialización y al aprendizaje. Hacen las tareas paso a paso, y de a una por vez. Aprenden metódicamente y ejecutan los trabajos de una forma más precisa. Con las habilidades más dirigidas hacia el contacto social, son más lentos en lo que se refiere a la adaptación y uso de las nuevas tecnologías. Los nativos digitales son mejores para tomar decisiones rápidas y para agrupar una gran cantidad de estímulos sensoriales del ambiente.

Periodista: En un clic conseguimos la información que queremos. ¿Eso nos hace reflexionar menos? ¿Nos torna más impacientes?
Small: Creo que sacrificamos la profundidad por la amplitud. Como tendemos a buscar constantemente informaciones en internet, nuestra mente va de un sitio a otro. La tecnología nos incita a seguir siempre adelante, en lugar de hacernos parar para reflexionar. Es posible que esa característica de los medios tecnológicos, si va combinada con la exposición excesiva, nos lleve a un trastorno del déficit de atención e hiperactividad. También puede conducirnos a la adicción tecnológica.

Periodista: ¿Por qué dice usted que el exceso de tecnología provoca estrés y daña los circuitos cerebrales?
Small: La revolución digital nos sumergió en un estado de continua atención parcial. Estamos permanentemente ocupados. La atención parcial continua es diferente de la multitarea, en la cual tenemos un propósito para cada una de las acciones paralelas y tratamos de mejorar nuestra eficiencia y productividad. Cuando prestamos atención parcial de manera continua, colocamos a nuestro cerebro en un estadio más elevado de estrés. No tenemos tiempo para reflexionar, analizar o tomar decisiones meditadas. Las personas pasan a vivir en un constante estado de crisis, en alerta permanente, sedientas de un nuevo contacto o de un nuevo bit de información.

Periodista: ¿Eso ocurre en los sitios de contacto social?
Small: Sí. Cualquier tecnología en exceso, tanto Twitter como un simple mail, puede provocar este estado de excitación. Cuando nos acostumbramos a eso, tendemos a buscar el éxito en una conectividad permanente. Y eso alimenta nuestro ego y sentido de valor propio. Es algo irresistible. En ese sentido, las redes sociales son particularmente seductoras. Nos permiten satisfacer de manera constante nuestro deseo humano de compañía e interacción social.

Periodista: ¿Esto también les sucede a los inmigrantes digitales?
Small: Recientemente, muchos inmigrantes digitales se han sumergido tanto en las nuevas tecnologías que perdieron parte de las habilidades vinculadas con el contacto social. Y entonces sufren los mismos síntomas que un nativo digital típico apabullado por el exceso de tecnología: se sienten aislados cuando no están online, tienen dolores de cabeza, problemas de atención, irritabilidad y hasta fobia social. Aun cuando los inmigrantes digitales tengan bien entrenadas sus habilidades sociales y de comunicación directa, el exceso de exposición a la tecnología puede desencadenar un desequilibrio en la vida profesional y en la relación con las otras personas. Las soluciones a esto apuntan a la búsqueda de un equilibrio entre adaptarse a las nuevas tecnologías y alimentar nuestras habilidades y sensibilidades humanas.

Periodista: Su investigación también señala aspectos positivos del uso de internet.
Small: La tecnología trae problemas cuando es usada en exceso. Con un uso moderado puede ser nuestra gran aliada. Mi investigación, hecha con personas de entre 55 y 76 años, muestra que el uso de internet da como resultado un aumento significativo de la actividad cerebral. Se produce en áreas involucradas en el control de la toma de decisiones y en el razonamiento complejo, aquel que nos diferencia de los animales.

Periodista: ¿Qué significa eso?
Small: Que el uso de la web puede fortalecer circuitos neuronales. Eso nos permite hacer más con el cerebro, gastando menos energía. Después de 5 días de entrenamiento, todos los voluntarios (inclusive aquellos que no estaban familiarizados con la red) mostraron mayor actividad mental.

Periodista: ¿El problema es sólo de la tecnología?
Small: No. El impacto negativo potencial de la nueva tecnología en el cerebro depende mucho del contenido, de la duración y del contexto en que se dé esa exposición. Creo que, hasta cierto punto, las oportunidades para desarrollar las redes neuronales que controlan las habilidades del contacto cara a cara también se están perdiendo (o, al menos comprometiendo) a medida que las familias se vuelven más fragmentadas. Tal vez la tecnología sólo ayude a apartar a las personas.

Periodista: ¿Cómo será el cerebro en el futuro?
Small: En un futuro no muy distante tendremos la capacidad de monitorear y estimular la actividad de células cerebrales individuales. Los científicos ya cuentan con los aparatos necesarios para hacer esto, por medio de una proteína fotosensible controlada por luz láser, cuyos rayos podrán estimular a las neuronas. En breve también, podremos chequear y corregir nuestro circuito neuronal por medio de controles remotos, semejantes a los de la TV. Tendremos también implantes mínimos en la cabeza, que le permitirán a nuestra mente conectarse a computadoras y harán que las máquinas entiendan los comandos ordenados por el cerebro. A medida que nuestras computadoras se tornen más rápidas y más eficientes, y cuando esos implantes se vuelvan una norma, en lugar de discutir sobre la brecha cerebral entre generaciones, vamos a debatir las brechas que existen entre una computadora y un cerebro humano. Ese es uno de los temas que dominó la ficción científica durante años. Como se ve, el futuro puede ser la ficción actual. (Contexto).

Fuente imagen: http://reginanuzzo.com/

17 de agosto de 2009

Mediación SMS: más rápidos, menos precisos

“Toda actividad depende del material con el que opera” decía Vigotsky al encarar el tema de la mediación instrumental en la construcción de los procesos psicológicos superiores.

"La función de la herramienta no es otra que la de servir de conductor de la influencia humana en el objeto de la actividad; se halla externamente orientada y debe acarrear cambios en los objetos. Es un medio a través del cual la actividad humana externa aspira a dominar y triunfar sobre la naturaleza. Por otro lado, el signo no cambia absolutamente en nada en el objeto de una operación psicológica. Así pues, se trata de un medio de actividad interna que aspira a dominarse a sí mismo; el signo, por consiguiente, está internamente orientado" Ampliar.

Esto es, para la teoría sociocultural del aprendizaje –con todo lo que implica esta generalidad-, la mente no es una entelequia, una entidad abstracta, siempre opera con la ayuda de algún referente simbólico que media la acción. Estamos culturalmente mediados y cada herramienta cultural, física o simbólica, nos deja un residuo cognitivo.

Lo anterior es aplicable al aprendizaje CON las TIC. Lo nuevo, sin embargo, no es la mediación simbólica en sí, siempre ha existido desde que un hacha o el alfabeto se han interpuesto entre la realidad y nuestra mente (ver una sabrosa nota sobre la mediación de la lectura de Luis García Montero en "Teoría impertinente de la lectura"). Lo que sí es nuevo son aquellos residuos cognitivos que van dejando las TIC producto de su uso, esto es, el aprendizaje DE tecnología.

Este es el caso de los SMS, que no se usan –aún- para el desarrollo específico de algún contenido de aprendizaje –aprendizaje CON tecnología- pero, según un equipo de investigación de la Universidad de Monash (Australia), el uso de los SMS de autocompletamiento dejan una predisposición a ser más rápidos, como menos precisos, en otras actividades: aprendizaje DE tecnología. El Dr. Adamson, al respecto, señala que "si estás acostumbrado a tipear unas letras y que la palabra se complete sola, tiendes a esperar que todo funcione así".

¿Este es un caso de mediación tecnológica? ¿Dime con qué escribes y te diré cómo escribes?

Imagen, Nathan Makan (Flickr)

12 de julio de 2009

Top 100 Tools for Learning 2009: de la caja de herramientas al bagaje pedagógico

Una vez más –y por tercer año consecutivo-, el Centre for Learning & Performance Technologies, presenta lo que a juicio de 137 profesionales de la formación en red representan las 100 herramientas más útiles y de mayor versatilidad para el aprendizaje en condiciones de virtualidad. Además del valor que tiene este Top 100 para quienes gestionan procesos formativos con TIC, ya que ayuda a enfocar recursos y nutrir sus alternativas didácticas con más herramientas, hay que estar atento a lo que la pedagogía puede añadir a estas aplicaciones, auténticos modos de hacer y aprender. Como se puede ver, muchas son aplicaciones Web 2.0, orientación que ha sido destacada en la última edición de Learning Review.

Por ello –aquí la terea-, a la evidente utilidad para quienes hacen eLearning, este listado posee además una gran utilidad para quienes investigan los procesos y productos en la Formación en Red. En ese sentido, el mismo Centro ha organizado estos recursos tecnológicos –la caja de herramientas- en 25 categorías, un buen punto de partida para ir más allá de la enunciación y clasificación e introducirse al estudio de las ventajas del aprendizaje CON esas herramientas, así como del aprendizaje DE esas formas de aprender con TIC. Toda esta línea de investigación recalaría en añadir a esta caja de herramientas, buenas razones de uso pedagógico. Sin duda, esta tarea es parte del desarrollo de la tecnopedagogía de la Escuela 2.0.
Bueno, además de esta forma de ordenar las aplicaciones web 2.0 se puede considerar esta otra que las ordena 94 aplicaciones de menor a mayor complejidad de uso.

26 de marzo de 2009

Mente virtualizada: Entre Escila y Caribdis

A santo de una nota de la BBC “Internet: ¿20 años de estupidez?” volvemos el tema cognitivo y la virtualidad. No sólo aprendemos CON las TIC, sino que aprendemos a pensar con esas formas de hacer, aprendemos DE ellas, de las TIC; éste era el supuesto básico que hemos venido asumiendo en otra nota en este blog. No obstante, aquí viene el componente crítico: “Imaginemos a un niño mediado únicamente por ordenadores, una especie de “salvaje digital”, que como el enfant sauvage encontrado en el bosque de Aveyron por Jean Itard, en lugar de haber recibido la mediación de animales salvajes, hubiese sido mediado hasta su adolescencia por forums, chats, webs informativas, listas de distribución, video conferencias, ¿cómo sería su mente?¿qué tipo de representaciones mentales elaboraría?¿sería capaz de transferir los conocimientos aprendidos en la red, al mundo de los objetos tangibles, tridimensionales?” (Monereo, 2004).

Aunque la imaginaria –e imaginativa- situación que describe Carles Monereo en su sugerente trabajo “La construcción virtual de la mente” no sea del todo verosímil, pues actuar con chat, foros y ahora en redes sociales Web 2.0 no sean necesariamente deshumanizadoras, sino lo contrario, contacto, diálogo, creación, bueno, comunicación con otros, la pregunta que se pueden plantear al respecto es siempre inquietante: Desde un punto de vista cognitivo, ¿hasta qué punto es nocivo Internet?

El tema es amplio, pero nos podemos encontrar entre dos monstruos, entre Escila Y Caribdis, al momento de plantear los riesgos de una mente virtualizada. Por ejemplo, en el reportaje que aludimos arriba se puede ver dos posiciones: la merma de la capacidad de lectura en razón del uso de la red (competencia pre digital, digamos) y, por otro, la versión de la neurociencia que afirma que el ser humano no está hecho para leer y de ahí su apego a lo digital, lo natural, digamos.

Estos son los casos: lo que más está cambiando Internet, según el profesor David Nicholas, de la University College London, son los hábitos de lectura, ya que al hacer una búsqueda por internet “se ojea todo de manera superficial, en lugar de leer un texto de forma detallada” como cuando se pasan las páginas de un libro…. Por otro lado, la neurocientífica Maryanne Woolf explica que este fenómeno en Internet es normal, alegando que biológicamente "el ser humano no está hecho para leer. Está hecho para hablar, para ver, oler, pero no para leer", de manera que el cerebro ha tenido que adaptarse a esta actividad, tanto que el desarrollo del mismo puede medirse en grados de fluidez de lectura. ¿Cultura o Biología?… el debate está servido.

17 de octubre de 2008

Internet y el rendimiento cognitivo, a propósito de la mediación instrumental

Aunque algunos lo suponían, y muchos se resistían a aceptar, existen pocos que lo han demostrado. Se trata de la confirmación que la actividad con Internet puede ser beneficiosa para la cognición.

En la edición online de BBC Mundo (14/10/08) aparece una nota bajo el título de “Internet es buena para el cerebro” que confirma que el “uso de internet ayuda a potenciar el rendimiento cerebral en las personas de mediana y avanzada edad”. Este estudio fue realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de California, Los Angeles, Estados Unidos y puso al descubierto que hacer búsquedas en Internet estimulan centros del cerebro que controlan la toma de decisiones y los razonamientos complejos. Según el jefe de la investigación, Gary Small, "la búsqueda en internet conlleva actividad compleja del cerebro, lo que puede ayudar a ejercitarlo y a mejorar su función".


No obstante, para la teoría sociocultural este estudio no deja de ser una prueba más de la influencia mediacional de los herramientas en la cognición. La aparición y el uso de las herramientas en la humanidad no sólo han facilitado el desarrollo de una serie de acciones que han contribuido a consolidar transformaciones de orden social, cultural, económico, comunicativo, educativo y afectivo, entre otras, sino que además han promovido el desarrollo de la cognición, específicamente lo que G. Salomón denomina marcos de pensamiento o componentes tácticos de la actividad mental. Como tal, las actuales TIC, cuyo arquetipo es Internet, no son entidades pasivas o neutras en la interacción persona-ordenador, añaden un componente simbólico a la acción puesto que con Internet, así como con otras tecnologías, siempre aprendemos a pensar con una forma de hacer; toda acción mediatizada por un componente instrumental, no propio de la mente, reconfigura la acción ampliando o transformando su perspectiva original.

Al respecto, en un artículo publicado el 2003, señalaba que: “La presencia de la actividad instrumental en la cognición es fundamental. No se trata pues de una comprensión accesoria de la participación de los instrumentos de mediación, sino que para la concepción sociocultural no existe desarrollo de los procesos mentales superiores sin la presencia de la actividad instrumental. Este eslabón no se encuentra en el individuo, sino fuera de él, en la cultura, que ha ido aquilatando durante generaciones formas colectivas históricamente determinadas y productos socialmente estructurados que toman forma de instrumentos, que nos construyen o nos conforman en condiciones de interacción con otros que nos la acercan. En ese sentido, nuestra mente no es una entelequia sumida en un vacío social ni un despliegue de un espíritu previo, es ante todo una entidad instrumentalizada (léase mediatizada) culturalmente y que se ajusta transformando activamente -de ahí las posibilidades de educabilidad- los insumos culturales dentro de una dinámica social. Como dice Bruner (1999, 12), 'la cultura forma parte de la mente que nos aporta la caja de herramientas a través de la cual construimos no sólo nuestros mundos sino nuestras propias concepciones de nosotros mismos y nuestros poderes'. Sin embargo, la instrumentalización de la mente no debe ser entendida sólo como una metáfora de comprensión, sino que debe ser concebida como la explicación de su desarrollo. Esto es, el proceso por el cual añadimos un componente de transformación o una nueva forma de organizar -regular- nuestra cognición, es posible en virtud de los instrumentos de mediación”.

La investigación reseñada confirma la hipótesis de trabajo de la teoría sociocultural del aprendizaje.

10 de octubre de 2008

Internet cambia la forma de leer... ¿y de pensar? · ELPAÍS.com

¿La mente informatizada?

"Internet ya es para muchos el mayor canal de información. Cada vez es superior el tiempo empleado en navegar, ya sea para leer las noticias, revisar el correo, ver vídeos y escuchar música, consultar enciclopedias, mapas, conversar por teléfono y escribir blogs. En definitiva, la Red filtra gran parte de nuestro acceso a la realidad. El cerebro humano se adapta a cada nuevo cambio e Internet supone uno sin precedentes. ¿Cuál va a ser su influencia? Los expertos están divididos. Para unos, podría disminuir la capacidad de leer y pensar en profundidad. Para otros, la tecnología se combinará en un futuro próximo con el cerebro para aumentar exponencialmente la capacidad intelectual."

Internet cambia la forma de leer... ¿y de pensar? · ELPAÍS.com