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16 de febrero de 2024

Presentación. Edublogs y aprendizaje colaborativo

La innovación no es un tema de algoritmos, de fórmulas consabidas o de procesos instintivos. Es sobre todo una búsqueda despierta que nace del compromiso con la realidad, como extensión creativa del conocimiento dotada de una visión y vocación prospectiva. Es por ello no todo lo nuevo es innovación, no toda novedad es innovación o, más concretamente, no toda innovación es un atributo tecnológico. La innovación es algo más que aplicar una formula repetida.

Puede sonar raro decir lo anterior al inicio de un libro que se ha esmerado en trabajar educativamente con blogs, pero no; porque, aunque sean los blogs los que atraigan las miradas para repasar estas páginas, no son los blogs únicamente. Ninguna tecnología es la “bala de plata” que sirve para todo y todos. La tecnología digital, en la educación como en otros ámbitos sociales, es un variable necesaria pero no sufriente que se articula, se conjuga, con otras para explicar e intervenir en procesos muy complejos, como el aprendizaje, que se sostienen de muchos condicionantes. Los blogs no son la causa de los resultados que aquí se destacan, pero sin ellos no podrían haberse dado.

En este libro, “Edublogs y aprendizaje colaborativo: recopilando experiencias prácticas en el ámbito de la educación superior”, que compilan la profesora Irene Moya-Mata y el profesor Jorge Lizandra, es un ejemplo de que la innovación es más compleja que aplicar una solución tecnológica, que no es una estación de llegada, sino un largo camino y que la innovación educativa, la significativa, está atada a un proyecto humano que le da sentido.

Se trata de un libro que recupera las voces de muchos docentes y estudiantes de la educación superior que han trabajado con los edublog, los blogs con finalidad educativa, no de forma anecdótica, sino de manera continuada y comprometida, apostando por ideas formativas desde donde imaginar, entender y orientar una forma particular de acción tecnológica en red: los blogs.

Los blogs, como parte de la llamada revolución 2.0 o web social, representaron muchas expectativas sociales y culturales que permitieron, grosso modo, pasar de una web de lectura a una web de escritura, de contemplar a poder editar. Esta oportunidad técnica, en congruencia con otros factores de la Sociedad Red, permitió ir de la habitual comunicación de masas a la autocomunicación de masas, una forma de comunicación de todos con todos que, en la actualidad con las redes sociales estándar, están haciendo de esa participación social una potente maquinaria de condicionamiento social y extracción de datos a gran escala. Sin duda, el tema de la tecnología en la sociedad y en la educación no se agotan en asuntos técnicos, sino que como en el actual debate de la inteligencia artificial en nuestras vidas, tiene potentes impactos sociales, culturales y éticos que hay que revisar.

Pero los blogs como tal, junto a Wikipedia, fueron también invitación a pensar la relación persona-máquina, y con ello la generación de conocimiento, de una forma diferente. Su atractivo era la posibilidad de levantar la voz, llegar técnicamente a todos, editando tus ideas de forma reticular y usando distintos medios, pero era también la posibilidad de extender un diálogo, de la réplica, del comentario. El blog abrió la puerta a la idea de ser consumir a productor de un tipo de información. Esto levantó la esperanza de su potencial uso en educación donde se imponía la siempre mentada pregunta en educación por el ¿cómo?

Pues bien, lo que ofrece este libro es la innovación de la colaboración como hilo conductor de los edublogs. Este es quizás su mayor aporte: añadir al sistema de acción tecnológico que singulariza a los blogs, la oportunidad de pensarlos como un entorno de interacción recíproco en torno a tareas y metas comunes de aprendizaje. Esto es, los blogs orientados como una oportunidad de aprender todos y no fracasar solos.

La colaboración en general, y la colaboración como método de aprendizaje, como bien se sabe, no es un tema para el que baste estar juntos o la simple interacción, es un tema de coordinación humana y ese es el fondo de este libro, lo que añade al uso del blog. En sus páginas se puede ver que cada capítulo, en mayor o menos medida, es una respuesta sobre cómo desarrollar la coordinación humana es un espacio de creación en red llamada blog.

Sin duda, es preciso usar la tecnología en educación con todo su potencial, así como con todos sus dilemas, pero, como enfatiza este libro, también entre todos. Enhorabuena a los docentes y alumnos por el trabajo.

 

Cristóbal Suárez-Guerrero. Departament de Didàctica i Organització Escolar. Universitat de València

5 de junio de 2018

Glosario colaborativo de pedagogía digital (β)


https://drive.google.com/file/d/1xylbLhuCghkuu2Od06cdTTUC58h4lsY1/viewQuiero difundir uno de los trabajos que mis alumnos de “Educación y TIC” de la Facultat de Magisteri de la Universutat de Valéncia han desarrollado en el presente semestre que ya se está cerrando.

Se trata de un glosario de términos pedagógicos que se vienen construyendo en virtud, directa o indirecta, de las tecnologías digitales. La idea de fondo fue reflexionar sobre ¿qué de nuevo y antiguo tienen estos conceptos educativos basados en la tecnología digital?

Para dar respuesta a la pregunta los alumnos, organizados en equipos de 5 integrantes, se especializaron en profundizar en la definición de una serie de conceptos asignados. En primera instancia se realizó una exploración de los conceptos en, por ejemplo, algunos buscadores como: DOAJ - Directory of Open Access Journals, Dialnet, Scientific Commons, Digital CSIC, MERLOT - Multimedia Educational Resource for Learning and online teaching, Redalyc - Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal, TDR - Tesis Doctorales en Red o Google Académico. Luego se seleccionaban las definiciones sobre cada concepto y se analizaba la validez de la fuente, relevancia e impacto educativo.

Cada concepto fue presentado como un post de la siguiente forma:
  • Introducción: A qué se refiere el concepto, cómo surge o cómo se denomina en inglés o castellano, qué autores tiene, etc.
  • Citas: Luego se presentan 2 o 3 citas entrecomilladas con sus respectivas referencias en APA.
  • El concepto que asume el grupo: Proponer un concepto que integre críticamente los conceptos y lo revisado en la búsqueda.
  • Otras fuentes: Listar otros artículos, videos o webs donde se explique o desarrolla el concepto.
  • Casos educativos: Resumir 2 casos donde se aplique el concepto en educación infantil o primaria en cualquier parte del mundo. El resumen de cada caso debe tener 150 y 200 palabras destacando la metodología que se usa.
  • Análisis final: ¿qué de nuevo y antiguo tienen ese concepto?
A pesar de que el trabajo fue arduo, el trabajo de sistematización de estos conceptos sigue. Lo que aquí se presenta es la infografía que un alumno -@Adrian_pro95- editó para hacer visible todos los conceptos (podéis hacer clic en cada concepto y acceder al post de cada uno). Somos conscientes que es un trabajo preliminar, un boceto, pero es un trabajo colaborativo muy valioso a nivel formativo y germinal a nivel conceptual. 


16 de mayo de 2018

Preguntas pedagógicas para la tecnología como respuesta

El Roto, 6 oct 2013
El objetivo de esta aportación es estimar el valor de las preguntas pedagógicas cuando internet forma parte de la respuesta educativa. Asume que la pedagogía sobre internet no es solo un ejercicio que pueda ofrecer respuestas, sino que también debe y puede plantear interrogantes. Por ello, tomando como base la noción de red como una metáfora emergente en la educación y el aprendizaje, se busca aquí ir más allá de la manida visión de internet como solución tecnológica e identificar ocho preguntas pedagógicas básicas para abrir el debate en la práctica educativa formal, no formal e informal. Entre estas ocho interrogantes se puede destacar una, indemne en la educación tradicional, que es relevante plantear en internet: ¿con quién aprender?

Pedagogía como respuesta y pregunta

La pedagogía es una disciplina que analiza el hecho educativo en todas sus modalidades estimando su relación con otras dimensiones de análisis, su proyección y su impacto en la sociedad. A esta generalidad se le pueden añadir que la pedagogía ni es reciente ni es sinónimo de didáctica, que se trata más bien de un conocimiento interdisciplinar que busca ser marco teórico para la praxis y la investigación educativa, que no se abandona de una visión política –no hay nada más político que una opción educativa-, que permite –en lo que cabe- ser holista para no descuidar la parte del todo y, lo más sustancial, permite no descuidar la visión utópica que encarna todo proyecto educativo. La pedagogía es, en resumida cuenta, una herramienta conceptual para entender la complejidad y el sentido educativo. Por ello la pedagogía es importante al momento de hablar de la tecnología en educación.

La pedagogía respecto a la tecnología puede ser lo que Ordine (2013) llama “conocimiento inútil”. Sin duda, la pedagogía no tiene las prestaciones de una potente app, tampoco tiene la utilidad métrica o mercantil que un novedoso algoritmo puede dar a una marca, su virtud respecto a la tecnología pasa, además de lo señalado arriba, por ser un conocimiento que puede generar nuevos conocimientos. Esto es, hacer pedagogía no es solo dar respuestas fundamentales y fundadas para la educación, en la pedagogía cabe preguntar, someter a crítica, dudar sobre las respuestas en torno a la educación, a la educabilidad. Las preguntas mueven, pues no dejan el hecho conforme estaba. Hace mucho Russell (1975) en un viejo libro de cabecera estudiantil, destacaba el valor de esta actitud filosófica frente a los hechos: “porque estas preguntas amplían nuestra concepción de lo que es posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen la seguridad dogmática que encierra a la mente”. La utilidad de la “inutilidad” pedagógica pasa por abrir un frente de duda en un mundo plagado de certezas y eficiencia tecnológica.

Hace muchos años que tenemos pedagogía y buena parte de sus preguntas estaban perfiladas y gozaban de respuestas más o menos redondas. Con muchas de esas respuestas seguimos haciendo política educativa, hablando de currículo, didáctica, evaluación, gestión o tecnología. Pero al cambiar la matriz de relación comunicativa en internet (Castells, 2009) del entorno aula al entorno red, las respuestas generadas en las condiciones educativas pre-internet ni son necesariamente transferibles del todo, ni son del todo las mismas. Hoy con internet cabe volver a preguntar sobre lo básico en educación, no para hacer “borrón y cuenta nueva”, sino para adquirir agudeza sobre las nuevas condiciones y dilemas de este nuevo entorno educativo.

La exigencia pedagógica en red

Por tanto, más que esperar la siguiente innovación tecnológica –que seguro llegará más temprano que tarde-, a los educadores nos queda también formular interrogantes. No se trata de desmontar la teoría educativa válida, o indagar sobre un enfoque de aprendizaje específico elaborado al amparo de Internet, o proponer una lista de artefactos tecnológicos para aplicarlos en la educación. Lo que aquí se busca es presentar cómo Internet, una variable más del hecho educativo que en breve tiempo ha adquirido una gran importancia, ofrece respuestas educativas.

Si internet forma parte de una respuesta educativa, entonces cabe preguntar (Gros y Suárez, 2016):

¿Por qué aprender en red?, en torno al sentido y las finalidades de la educación en la nueva ecología del aprendizaje.

¿Qué aprender en la red?, en torno al sentido del conocimiento y el significado del contenido de aprendizaje en la sociedad-red.

¿Cómo aprender en red?, en torno a la validez de los procesos didácticos en la etapa pre-red y los que nacen bajo la plena influencia de la red.

¿Con qué aprender en red?, en torno a las herramientas para aprender en red y para generar disrupción en las instituciones educativas.

¿Con quién aprender?, en torno a la naturaleza social del aprendizaje y la emergencia de nuevos perfiles y experiencias de aprendizaje en red.

¿Dónde aprender en red?, en torno al carácter ecosistémico de aprender alojado en la red y sobre la red.

¿Cuándo aprender en red?, en torno a la progresiva disolución del espacio/tiempo cerrado de aprendizaje y la intemporalización de hoy.

¿Cómo valorar lo que se aprende en red?”, en torno al sentido, valor y mecanismos de la evaluación de los aprendizajes en la red.

No se trata del abanico completo de interrogantes pedagógicas, hay otras sin duda (Selwyn, 2014), pero son básicas para tirar del hilo y atender la complejidad que el hecho educativo en internet exige. ¿Qué añaden estas preguntas pedagógicas sobre internet? Pertinencia. Estas preguntas, así como otras más específicas, deben estar presentes al momento de idear, diseñar o desarrollar educación con tecnología. Para actuar, pensar y aprender en red no existen rutas delimitadas y toda esta pedagogía está en plena construcción. El valor de estas preguntas, por tanto, está en poner en tela de juicio internet y permitirnos volver sobre lo que realmente nos invita usar internet, que es educar, no usar internet. El supuesto es que, con esta actitud pedagógica, podremos ver si realmente internet es una respuesta cabal a la aspiración y necesidad educativa y, con ello, superar la idea mecánica de aceptar todo desarrollo en red como una solución acabada.

En internet no caben mejores o peores experiencias de aprendizaje, caben otras experiencias de aprendizaje que requieren pensar de nuevo nuestras preguntas pedagógicas básicas.

¿Con quién aprender en red?

Entre estas preguntas pedagógicas hay una que se puede destacar por su renovado valor en internet: ¿con quién aprender? Ver la educación con las gafas de esta última pregunta puede ayudar a remover el evento más común y legitimado en la escuela: el que enseña –o de quien puedo aprender- es el profesor. No obstante, no se trata de liquidar la buena docencia del panorama educacional, sino de reconocer que para aprender en internet es importante encarar esta pregunta y, con ello, repensar en otras alternativas y pensar en otros agentes inéditos para la dinámica del aula. ¿A qué evento nos abre preguntar por “con quién aprender en red”? Primero a reconocer al otro en red como potencial educativo. Esto cambia la forma de entender la educabilidad en la red.

Cuando en la respuesta educativa aparece internet, la pregunta por ¿con quién aprender? cobra un nuevo sentido pedagógico. Esta es la idea básica aquí. Esta pregunta exige, por un lado, una reflexión pedagógica sobre la interacción social y sobre la cultura de la interacción educativa y, por otro, despejar la idea que internet es un sofisticado mobiliario de la enseñanza que hay que añadir al aula. Cuando el entorno de aprendizaje es internet las respuestas sobre quién y cómo es ese “otro” con el que se puede aprender no son tan mecánicas y directas como en el aula, ya que se pueden abrir a un amplio y amateur conjunto de perfiles y dinámicas ajenas a la cultura educativa estándar. Aquí cabe hablar, sin duda, de competencia digital (Vuorikari, Punie, Carretero & Van Den Brande, 2016) porque nuestras relaciones persona-persona a través de internet (máquina) exigen otros parámetros.

Entre los roles educativos potenciales en el aprendizaje en internet se puede hablar del aprendizaje entre pares. Brevemente, como se señalan Corneli, Danoff, Pierce, Ricaurte y Snow MacDonald (2016) una interacción entre pares admite otros perfiles de aprendizaje en red: co-líder, co-director del equipo, editor, autor, procesador de contenido, revisor, presentador, comunicador, diseñador, curador, creativo, traductor, estratega, gerente de proyecto, coordinador, asistente, participante, mediador, moderador, facilitador, etc. En general, se trata de hacer ver que el profesor no es la única respuesta a la pregunta “con quien aprender”, hace falta pensar en otros perfiles educativos cuando internet es condición de aprendizaje.

Conclusión

Para avanzar en educación no bastan las respuestas tecnológicas, hacen falta interrogantes que sacudan y dinamicen la reflexión pedagógica: “la tecnología sin pedagogía no funciona” (Suárez-Guerrero, Lloret-Catalá, & Mengual-Andrés, 2016). Encarar el reto educativo de la tecnología –que no es lo mismo que el reto tecnológico en educación- puede abrir otros ángulos de percepción y marcos de acción que remonten el fulgor con que se exhibe y promociona la tecnología. Entre ellas, por ejemplo, la pregunta invisible en el aula “¿con quién aprender?” se hace relevante cuando se busca aprender en unas condiciones sociales inéditas como internet. En pocas palabras, usar tecnología, sí, pero con sentido pedagógico crítico. Otra opción no cabe en un proceso tan complejo, largo y sustancial como es la educación.

Referencias

Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza.

Corneli, J., Danoff, C. J., Pierce, C., Ricaurte, P. & Snow MacDonald, L. (eds.) (2016). The Peeragogy Handbook. 3rd ed. Chicago, IL./Somerville, MA.: PubDomEd/Pierce Press. Disponible en http://peeragogy.org

Gros, B y Suárez-Guerrero, C. (Eds.) (2016). Pedagogía Red. Una educación para tiempos de internet. Barcelona: Octaedro/ICE-UB.

Ordine, N. (2013). La utilidad de lo inútil. Manifiesto. Barcelona: Acantilado.

Russell, B. (1975). Los problemas de la filosofía. Barcelona: Labor.

Selwyn, N. (2014). Internet y educación, en Cambio: 19 ensayos fundamentales sobre cómo internet está cambiando nuestras vidas. Open Mind, BBVA. Disponible en https://goo.gl/xFGS5D

Suárez-Guerrero, C., Lloret-Catalá, C., & Mengual-Andrés, S. (2016). Percepción docente sobre la transformación digital del aula a través de tabletas: un estudio en el contexto español. Comunicar, 24(49), 81-89. https://doi.org/10.3916/C49-2016-08

Vuorikari, R., Punie, Y., Carretero, S., & Van Den Brande, G. (2016). DigComp 2.0: The Digital Competence Framework for Citizens. Update Phase 1: The Conceptual Reference Model, Seville: Institute for Prospective Technological Studies (IPTS). Disponible en https://ec.europa.eu/jrc/en/publication/eur-scientific-and-technical-research-reports/digcomp-20-digital-competence-framework-citizens-update-phase-1-conceptual-reference-model


"Preguntas pedagógicas para la tecnología como respuesta" es la Intervención que realice en el V Congreso Internacional EDO, UAB. Barcelona, 9, 10 y 11 de mayo de 2018.

Cita:
Suárez-Guerrero, C. (2018). Simposio: Digital learning. ¿La formación y el aprendizaje de las personas en un mundo hiperconectado? , V Congreso Internacional EDO, UAB. Barcelona, 9, 10 y 11 de mayo de 2018.

8 de mayo de 2018

Zona Red de Aprendizaje


Fuente
Internet no resolverá los problemas de la educación. La educación es sumamente compleja, depende de muchos factores –sociales, culturales, económicos, emocionales, medioambientales,  pedagógicos, nutricionales y un largo etcétera– que requieren siempre de la concurrencia de todos ellos para observar cambios significativos en la escuela y en el aprendizaje. Si los cambios dependiesen únicamente de la aplicación de tecnología, al día de hoy, ya no habría problemas educativos. Pero no es así, existe algo más: “internet no es únicamente  un conjunto de enlaces y protocolos interconectados, es también un constructo de la imaginación” (Noam, 2005). Su uso depende también de la idea que tengamos de ella.

Sobre las condiciones tecnológicas que abre internet es posible actuar y pensar en red, de hecho, lo hacemos a diario, y esto implica desafíos sin precedentes para el aprendizaje. La mala noticia es que esos desafíos no son productos mecánicos o se desprenden lógicamente del uso –y abuso– de internet en educación. Sobre la base tecnosocial de internet es posible reproducir “eficazmente” los patrones de la vieja escuela, como también replantear viejas manías educativas y añadir –imaginar– otras dinámicas y estructuras de acción social. Solo internet no resolverá los problemas de la educación, pero puede ser una herramienta muy poderosa para hacer lo mismo como para pensar en otras oportunidades. La única seguridad es que internet es ya una tentación para hacer más perfectible lo educativo.

¿Dónde está esa exigencia añadida sobre internet? Más que esperar la próxima innovación tecnológica, es necesario hacer una lectura pedagógica de internet como estadio de desarrollo social y cultural en la educación. Por ello, más allá de centrarse en las res- puestas tecnológicas –la forma habitual de ver internet como un martillo– internet debe exigir interrogantes.  Los interrogantes  más genéricos rebasan la manida forma de entender internet como material educativo, ¿con qué aprender en red?, siendo necesario ir a otros de un mayor calado pedagógico (Gros y Suárez, 2016): ¿por qué y para qué aprender en red?, ¿qué aprender en la red?, ¿cómo aprender en red?”, ¿cuándo aprender en red?, ¿dónde aprender en red?, ¿cómo valorar lo que se aprende en red?, y un interrogante rara vez planteado en la educación tradicional: ¿con quién aprender? Ver la educación con las gafas de esta última pregunta puede ayudar a remover el evento más común y legitimado en la escuela como única vía de aprendizaje: la enseñanza. No obstante, no se trata de liquidar la buena docencia del panorama educacional, sino de re- conocer que para aprender en internet es importante encarar esta pregunta y, con ello, repensar en otras alternativas.  ¿A qué evento nos abre esta pregunta?, primero a reconocer al “otro” –al par, al compañero– alojado en la red como cómplice educativo (Suárez, 2014). Esto cambia la forma de entender la educabilidad.

Pero la interacción entre pares como condición de aprendizaje no es un tema exclusivo de internet. La pregunta ¿con quién aprender? alude a la naturaleza social del aprendizaje y Vigotsky (2000) ya se encargó de explicar que la interacción social, como las herramientas culturales y el entorno, forman parte de la explicación y del desarrollo del aprendizaje. Según su popular constructo, la Zona de Desarrollo Próximo,  se puede promover el aprendizaje de dos formas básicas: como guía de un experto o profesor o como colaboración entre estudiantes, pares o iguales. Tanto el docente como el alumno son agentes sociales válidos e importantes, pero describen formas de interacción social diferentes que pueden adquirir matices cuando internet es el entorno de acción. Entonces, si la interacción social entre pares es un tema esclarecido, aunque poco practicado en el aula, ¿dónde está el cambio en internet?

El cambio está en la matriz de comunicación que ofrece la red a los procesos educativos. Ya que no hay aprendizaje al margen del en- torno, pensar internet como entorno –no solo material educativo– resitúa los límites conceptuales de la interacción educativa (Suárez, 2013). Los eventos del aula son diferentes a los eventos de internet, no solo por sus finalidades, claro está, sino también porque ambos implican distintas formas de acción y representación  social. En el caso de internet, Castells (2009, 63) lo describe así:
Puesto que las prácticas en red se basan en flujos de información pro- cesados por tecnologías de la comunicación entre diferentes lugares, el espacio de la sociedad red está constituido por la articulación de tres elementos: los lugares en que se localizan las actividades (y las personas que las ejecutan), las redes de comunicación material que vinculan estas actividades, y el contenido y la geometría de los flujos de información que desarrollan las actividades en términos de función y significado. Este es el espacio de flujos.
Estos flujos de acción social en red son distintos a los flujos de comunicación –o incomunicación– entre profesor y alumnos en el aula. Estos flujos en red favorecen el desarrollo de una zona red de aprendizaje (ZRA).

Pensar la educación en internet, por tanto, es pensar el aprendizaje alojado en un proyecto comunicativo en red. Sobre estos mismos flujos en red se vienen gestando formas de coordinación humana, por ejemplo, en la ciencia y el consumo.

Un primer caso es lo que se ha venido a llamar ciencia ciudadana. Se trata de un modelo de investigación colaborativa que busca, potenciado por las redes, involucrar al público en general en parte o en la totalidad de los proyectos científicos de investigación (Gura, 2013). Esta forma de apertura de la actividad científica puede realizarse de tres formas básicas de acuerdo al grado de participación de la ciudadanía: a través de proyectos contributivos donde los participantes colaboran en aspectos puntuales como la recogida y análisis de datos o la difusión de resultados; en proyectos colaborativos donde los participantes, además de colaborar en el análisis de datos, pueden colaborar en el diseño del estudio, elaborar conclusiones así como difundir los resultados; en proyectos de cocreación, que son más complejos de gestionar, donde los participantes colaboran en todas las etapas del proyecto y son, por ello, parte del equipo de trabajo (Follet y Strezov, 2015). Sea como fuere, estas formas de implicación colaborativa en tareas de investigación suponen cambios que van desde los protocolos de trabajo, pasando por presupuestos hasta la gestión del tiempo y recursos.

Un segundo caso es la economía colaborativa. Aunque  el nombre puede adquirir matices, ya que es preciso no confundir economía “colaborativa” corporativa con otras experiencias colaborativas de sesgo social basadas en relaciones  sociales entre iguales, de carácter abierto, de gestión colectiva y apoyada por plataformas (Fuster, 2013). Bajo este último marco Scholz (2016) reconoce siete formas de interacción cooperativa en red: plataformas de intermediación laboral; mercados de compraventa en línea de propiedad cooperativa; plataformas de propiedad municipal; cooperativas de comunidades de prosumers que producen y acceden a contenidos en plataformas compartidas; plataformas de trabajo respaldadas por sindicatos; cooperativas “desde dentro” basadas en la organización y solidaridad y, a futuro, las plataformas basadas en la interacción entre iguales vía protocolos.  Pese a la complejidad, lo sustancial en estos modelos son tres cosas: la existencia de una interacción en red vía una plataforma; un modelo de propiedad basada en la gestión democrática y una aspiración social más amplia –que no se reduce al lucro y la explotación laboral como en Uber–; y que permita reducir las desigualdades y aportar beneficios sociales.

Bajo esta línea, en el caso educativo se puede hablar de Wiki- pedia, la “enciclopedia de contenido libre que todos pueden edi- tar”. Wikipedia además de enciclopedia multilingüe y de contenido abierto –que pensada así ya representa un cambio de paradigma en la concepción clásica de enciclopedia–, es una invitación a otras formas de aprendizaje basadas en la producción colaborativa del conocimiento. Entre otras cosas, porque Wikipedia está fuertemente relacionada con nivel de reciprocidad, confianza y una imagen Hergueux, 2013).

Pero el uso educativo de Wikipedia puede plantearse como fuente de información o como espacio de cocreación. Es posible aprender del contenido de Wikipedia, el producto, pero también produciendo nuevos contenidos o modificando los existentes, el proceso, que está también en nuestras manos. Lo segundo –crear– está menos patentado como forma válida de “enseñar” y aprender. Entonces, ¿cómo aprovechar la coordinación humana en la producción del conocimiento abierto y en red –por ejemplo, en Wikipedia– y crear experiencias de aprendizaje? Esta pregunta parecer ser el meollo de un proyecto muy simple –ahí su sofisticación– que buscó mirar Wikipedia con otros ojos –ahí su valor pedagógico– denominado Wiki Learning Project impulsado por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México.

Wiki Learning es un proyecto educativo que plantea el uso de Wikipedia como un entorno de aprendizaje abierto, colaborativo y global, permitiendo a nivel formativo tanto la producción de artículos como el desarrollo de capacidades sobre la producción de información. En un trabajo de investigación sobre esta experiencia, Ricaurte y Carli (2016), señalan que:

Wikipedia puede ser utilizada como un  entorno de aprendizaje abierto que cumple varios propósitos: a) permite adquirir competencias básicas; b) contribuye a la inteligencia colectiva; c) acorta la brecha global de conocimiento; y, d) facilita la construcción de redes globales de aprendizaje.

El punto educativo no está en Wikipedia, sino en cómo pensar la interacción social en ese entorno.

En apretadas líneas, Wiki Learning plantea el aprendizaje entre pares en varios niveles y entornos de edición en Wikipedia: en el aula, los estudiantes más expertos ofrecen talleres de edición a sus compañeros; en equipos pequeños de alumnos se trabaja virtual- mente en la investigación documental para redactar artículos y enfrentarse a procesos de discusión sobre la información; en las páginas de discusión de los artículos de Wikipedia entran en un proceso de diálogo y argumentación con la comunidad de wikipedistas para sustentar la validez y relevancia de los contenidos  agregados. Luego deben someterse a los procesos de evaluación colectivos, abiertos y globales de sus contenidos, que darán cuenta de la calidad de los textos y de su posibilidad de contribuir al conocimiento sobre un tópico; finalmente se vinculan con la propia Fundación Wikimedia a través de su programa educativo, que les otorga reconocimiento  a su labor con Wikipedia.

Si un proyecto de aprendizaje en internet, como es el caso de Wiki Learning, abre la oportunidad de colaboración y coordinación en red para descubrir otros agentes y procesos educativos más allá de la enseñanza, entonces estamos en la zona red de aprendizaje.

La zona red de aprendizaje (ZRA) implica saber responder –y plantear– preguntas pedagógicas que inviten a pensar en el valor de la coordinación en red como condición social de aprendizaje. Aquí algunas:

  • ¿Transformar la interacción desde la tecnología o transformar la tecnología desde la colaboración en red?
  • ¿Cabe hablar de disrupción educativa con tecnología si no hay transformación social?
  • ¿Es posible que las personas en red puedan aprender todos y no fracasar juntos?
  • ¿Qué competencias  sociales se requieren para aprender colaborativamente en red?
  • ¿Qué añade –y qué quita– la presencia del compañero en el aprendizaje en red?
  • ¿Cómo aprovechar la heterogeneidad de las culturas en red en el aprendizaje?
  • ¿Cuáles son los patrones éticos de la interacción en una zona red de aprendizaje?
  • ¿Cooperar en red es solo una metodología o implica desarrollar un modo de pensar, hacer y sentir?
  • ¿Qué es necesario desaprender para encarar el aprendizaje colaborativo en red?
  • ¿Cuáles son los límites del currículo en el aprendizaje en red?
  • ¿Qué dimensiones colaborativas  permite que un equipo aprenda en red?
  • ¿Cuándo y cómo la cooperación en red gozará del mismo prestigio educativo que la docencia?

En general, la pregunta que obliga la zona red de aprendiza- je (ZRA) no versa sobre una aplicación concreta en internet, sino sobre la oportunidad de aprendizaje basado en la coordinación colaborativa reticular. Esto es, la ZRA alude a la red de coordinación social que tejemos con otros al aprender en internet. Por tanto, la pregunta ¿con quién aprender? (Suárez  y Ricaurte, 2016) adquiere otro sentido educativo cuando el entorno educativo es internet. 

Referencias

Algan, Y.; Benkler,  Y.; Fuster, M.; Hergueux, J. (2013). Cooperation in a Peer Production Economy Experimental Evidence from Wikipedia.

Castells, M. (2009). Comunicación  y poder. Madrid: Alianza.

Follett, R.; Strezov, V. (2015). An analysis of citizen science based re- search: usage and publication patterns. PloS one, 10(11).

Fuster, M.  (2013). Horizontes del procomún digital. Documentación social,  165,  89-102.  

Gros, B.; Suárez, C. (Eds.) (2016). Pedagogía Red. Una educación para tiempos de internet. Barcelona: Octaedro/ICE-UB.

Gura, T. (2013). Citizen science: Amateur experts. Nature, 496(7444), 259-261.

Noam, E. M. (2005). Why the internet is bad for democracy. Communications of the ACM, 48(10), 57-58.

Ricaurte, P.; Carli, A. (2016). El proyecto Wiki Learning: Wikipedia como entorno de aprendizaje abierto. Comunicar, 49(24).

Scholz, T. (2016). Cooperativismo de plataforma. Desafiando la economía colaborativa corporativa.   Barcelona: UOC-Dimmons.  

Suárez, C. (2013). Entorno y comunicación en el e-learning. En Begoña Gros y Xavier Mas (Eds.), La comunicación en los espacios virtuales. Enfoques  y experiencias  de formación en línea (21-50). Barcelona: UOC.  

¿Cómo citar? 

Suárez, C. (2018). Zona Red de Aprendizaje, en C. Cobo; S. Cortesi L. Brossi; S. Doccetti; A. Lombana; N. Remolina; R. Winocur, y A. Zucchetti (Eds.). (2018). Jóvenes, transformación digital y formas de inclusión en América Latina. Montevideo, Uruguay: Penguin Random House, pp 123-132. Disponible en https://digital.fundacionceibal.edu.uy/jspui/handle/123456789/229


27 de noviembre de 2015

Edición colaborativa en Pedagogía y Humanidades Digitales (PHD)

https://www.zotero.org/groups/pedagoga_y_humanidades_digitales_phd

Desde hace un tiempo llevo experimento una inmersión en el terreno de las Humanidades Digitales gracias a una estancia en el Departamento de Humanidades Digitales del King’S College London, de la mano de Paul Spence. Desde que tomé contacto con Paul quedó claro el tema pedagógico como derrotero en esta estancia y, entre otras cosas, quedó claro también que lo pedagógico no era únicamente didáctica, ni que la pedagogía digital era solo diseño instruccional con herramientas TIC. En concreto, había mucha tela que cortar.

La idea original era conocer cómo la pedagogía y las humanidades, disciplinas que habían sido “tocadas” por la dimensión digital, experimentaban cambios en su quehacer. En este panorama cabe pensar en los cambios que amplifican lo que ya existe y los cambios que renuevan las prácticas, además de toda la escala de grises que hay entre estos dos extremos. A pesar de los matices, en lo que se está de acuerdo es que el cambio es la constante.

Pero el tema digital para la pedagogía y las humanidades es denso, y aunque vaya de “digital” supone para estas dos disciplinas interrogantes de orden epistemológico, antropológico, axiológico, cultural, organizacional, curricular e de impacto social, entre otras.

Pero de forma más concreta, en la relación entre la pedagogía digital y las humanidades digitales se pueden ver, por lo menos, dos orientaciones: el aporte de las humanidades digitales al desarrollo de la pedagogía digital y el desarrollo de una línea de reflexión y práctica pedagógica en las experiencias del aprendizaje de las humanidades con tecnología.

En pocas palabras:
¿Cómo el desarrollo de las humanidades digitales puede contribuir en la comprensión y mejora del aprendizaje digital?, y
¿Cómo los dilemas, enfoques e investigación en el campo de la pedagogía digital pueden aportar al desarrollo de la formación en Humanidades Digitales?
Pues bien, como parte de lo anterior, además de una serie de cosas que a Paul y a mí se nos vienen ocurriendo, este post tiene la finalidad de invitar a todos los interesados a la edición colaborativa de una bibliografía en un grupo público y abierto llamado “Pedagogía y Humanidades Digitales (PHD)” que, esperamos, pueda aportar matices en torno a la relación entre ambas displinas..


Sin tener la intención de llegar a una cifra redonda, como primer aporte, se han añadido 100 referencias a las que esperamos se unan muchas más desde distintos puntos geográficos así como desde muchas disciplinas ya que este trabajo no es patrimonio únicamente de pedagogos y humanistas. En este primer aporte se podrán ver artículos de investigación y de opinión que se ocupan tanto de la pedagogía como de las humanidades en su dimensión digital.